20 de agosto 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Tras el anuncio acerca de la "reglamentación de la nueva ley" -ahora se dice que para finales de mes- y la puesta en marcha del nuevo marco, no dejó de sorprender, al menos a nosotros, que uno de los actores esenciales del sistema accionario (una entidad que nuclea a los empresarios de las compañías cotizantes) haya colocado en los medios gráficos una pieza de página entera advirtiendo que la serie de atribuciones que se le conceden a la CNV para poder intervenir en la dirección de las firmas resulta de alto riesgo en cuanto a desalentar la llegada de nuevas sociedades a la cotización y la deserción a que esto habrá de incitar en la comunidad actual.

Nos preguntamos, entre el asombro, si había que aguardar a expresar tales opiniones cuando ya todo está por entrar en vigencia plena. ¿Qué se hizo cuando se conocieron los pormenores del proyecto, que estuvo dando vueltas varios meses? También en el momento de dar los últimos pasos y reuniones con sectores del sistema bursátil, más la propia ceremonia de sanción de la nueva ley. El que recuerde, en esta columna -ya desde el proyecto- habíamos instalado la observación sobre ciertas aristas que, en lugar de actuar como "imanes" para atraer uno de los puntos esenciales (más mercaderías en la vidriera, más acciones en la Bolsa para seducir a las carteras) lo legislado podría causar el efecto contrario. También difundimos con alarma cuando hace dos meses nada menos que cuatro compañías anunciaban su retiro de la "oferta pública". Que no creaba inquietud mediática porque no pertenecían al panel líder. Pero resultaba la primera mala señal, a prestarle atención. Periódicamente, desde nuestro punto de observación periodístico, volvíamos sobre el particular. Y apuntando que más que nuevas tecnologías, más que el armado de una gran "plataforma" federal, o el abrir el juego a cientos de nuevos agentes e intermediarios, el verdadero asunto siempre será que se aumente la buena mercadería -acciones- y que se multiplique el dinero fresco en el circuito. Obviamente, todo cayendo en un vacío anticipado. Ahora, ya las cartas están echadas, todos están a la espera de ver cómo funciona, y los empresarios aparecen, sobre la hora, a efectuar tales advertencias. Que servirán para generar más animosidad, pero sin darse un paso atrás. País extraño el nuestro, cuando es útil y puede ser necesario: silencio total. Cuando está todo jugado: se habla.

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