15 de enero 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

En todos los mercados suele haber una porción de capital errático (vagabundo, ambulante) y otra porción de capital errante (de errar, que yerra). Vistos los primeros pasos por el nuevo ejercicio, se nos ocurre que las dos porciones mencionadas han acrecentado su presencia: en desmedro del capital con convicción. Ciertos pases de posiciones que se detectan en el juego diario, la opacidad de varias plazas que se muestran vendedoras. Y que de manera súbita retoman su esplendor (las de energía son todo un prototipo de esto), aunque la dirección que asuman tal vez dure no más de una o dos ruedas.

Detrás de todos los movimientos está siempre el protagonista esencial: el inversor. Y no se hace sencillo trazar un supuesto "perfil" del tipo de inversor que está circulando por estos días, en nuestro medio. Si son los mismos que llenaron sus bolsillos con el ciclo de 2013, o si ya se efectuaron recambios y aparecieron los nuevos participantes, deseosos de repetir el plato anterior.

En definitiva, si es que hay un puente, que unirá el 2013 con el 2014, englobando en una misma tendencia, o si se produjo un corte el 31 de diciembre y, lo que sigue, es "cuenta nueva" literal, terminante. Los operadores actuales deberán tratar de armar su propio y nuevo ciclo, si es que las carteras satisfechas se han retirado en buena medida.

La camada anterior posee un regio "colchón" de utilidades para volver a intentarlo y la suba generada ha dado para que se pueda retirar la "postura inicial" y quedarse trabajando con dinero del mercado.

Por el momento, frente a ciertas ruedas bajistas, hemos leído opiniones que -de inmediato- quieren espantar toda idea de que la Bolsa esté en fase descendente, como si la exuberancia del año anterior no pudiera siquiera permitir un curso de "corrección", preservativo, para después encontrar nuevamente el espacio necesario: para montar otro movimiento con suficiente techo atractivo. Esto es un viejo prejuicio, imposible de erradicar, que convierte a los inversores (inclusive a los profesionales) en gente preparada para solamente actuar en las tendencias positivas.

Y deriva de ello que se les eriza la piel solamente de ver perfilada una etapa de cotizaciones en baja. Las bajas, cuando son sin desesperación y bien llevadas -con una oferta inteligente- resultan el mejor estimulante, para un mercado de riesgo. Que precisa respirar, masticar, tomar descansos: evitando atragantarse.

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