16 de enero 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Al mercado accionario le está cambiando el contexto de actuación, si bien todavía es un frente de señales amenazantes y no una formal presencia enemiga. Hay peligros de los dos tipos, externos y locales, que si se llegan a ver convergiendo de modo casi simultáneo habrán de generar una inquietud creciente. Por el momento, solamente se advierte un andar poco definido del índice mayor de nuestra Bolsa, el Merval, junto con un régimen de negocios que está acotado (en parte, por la zona de temporada baja, en medio del verano). En el exterior, las advertencias a perjuicios que podrían sufrir las economías "emergentes" -por la política de reducción e estímulos en las principales-, está teniendo su reflejo en una tónica de venta de activos -incluidas las acciones- de tales países, por parte de carteras que se cubren preventivamente.

El ámbito local observa la lucha oficial contra el crecer del dólar paralelo, donde se toma al sector bursátil como el escenario que utilizan fondos oficiales -en especial, ANSES- para seducir con nuevas formas de bonos, ligados al dólar. El jueves pasado se hizo debutar al "Bonar 2018" y abriendo un foco nuevo de captación de demanda, que compite con el sector de los papeles privados. El que se denomina como "dólar Bolsa" resulta tan claro como su nombre lo indica... (Nunca es bueno que el Estado compita contra el activo privado, restándole fondos al capital de riesgo y atrapándolos con papeles de formas seductoras). Y allí no culmina la problemática, porque ha ido cobrando cada vez mayor cuerpo la idea -clásica- de combatir al dólar, mediante una suba interesante de la tasa de interés. Algunos niveles, se vino mencionando porcentual cercano al 30%, colocan en el peligro mayor a los activos de riesgo puro: no hay mayor enemigo que una cota alta, en el premio al dinero que se coloca sin riesgo alguno. De ser así, nada hay en concreto, esto crearía una tácita obligación para el papel accionario: superar en su utilidad ya de manera holgada, aquello que un inversor puede conseguir colocando el dinero en renta fija: ergo, unos cuantos puntos por encima de la tasa de interés, resulta la obligación del Merval para que sus adherentes no se dispersen y vayan a otros canales tentadores (y sin riesgo).

No es sencillo afirmarse sólo en que todo está "barato" en la Bolsa, tratando de ignorar que se está armando un contexto distinto y de la peor clase de peligros. Mejor, tenerlo en cuenta.

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