6 de junio 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Para los veteranos (viejos no, que viejos son los trapos) inversores y operadores porteños, no resulta demasiado extraño ver a una acción registrando de las mayores subas en el ejercicio al tiempo que se la quita del circuito completo y pasa a la llamada "rueda reducida". En una época eso significaba una condena, casi una lápida para el papel que se viera sometido a tal área restringida. Porque solamente significaba una cuestión: números a los que ya estaba tapando el agua. Situación de asfixia en sus ratios, pérdidas que se devoraban casi todo. Pero, hasta que se puso de moda -en el inagotable "ingenio" argentino- publicitar las bondades de una acción acogiéndose a "concurso preventivo". (Rótulo que -junto con el otro- antes era casi la "partida de defunción" accionaria.)

¿Cómo era el simple esquema que una inició y muchas otras copiaron? Pues, en plena época inflacionaria (como ahora, o peor) declararse "en concurso" -y ser provisto- de inmediato congelaba los pasivos y los intereses dejaban de correr. Después, la inflación los iría "licuando", nada mal como recurso, pero pésimo utilizado como estratagema. Que fue lo que hicieron las que se fueron sumando hasta generar un fenómeno que solamente el invocado "inversor veterano" podrá atestiguar con su propia memoria. Y fue que la pizarra donde se amontonaban las acciones en "rueda reducida" pasaron a ser el gran foco de atracción de la Bolsa del "viejo recinto". Como en la situación normal habían caído a costar apenas unas "moneditas", al entrar en el círculo descripto (y hacerse popular el argumento utilizado) tenían un "techo" de cotización inimaginable. Valga decir que no todo fue un negocio redondo si a muchos les fue muy bien con tales papeles otros se fueron por la rejilla junto con la empresa que siguió a la quiebra.

Después de tal postal, venimos al presente para opinar acerca de semejante cotraste para una plaza de Edenor ganando un 150% -en cinco meses- y la misma acción a quien la Bolsa de Comercio debió desplazar a la sección "rueda reducida". En su caso, porque puede decirse que a sus números esenciales los tapó el agua. Y siempre en su derredor -¿cuánto hace que se lo invoca?- la única carta que se menciona es "aumento de tarifas". La pregunta sería si es que, de producirse la misma alcanza para equilibrar tales desfases. En el sector del "gas", son más las quejas que las alegrías, por un supuesto cuadro "tarifario" que- como tal- no existe. Lo que queda en claro ante este grotesto: es el alto grado de juego que prevalece.

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