18 de agosto 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Henos aquí, no reunidos todavía, pero muy expectantes, cuando provenimos de una rueda a la que no le queda grande el calificativo de "majestuosa" (3,5% de alga, con $ 243 millones) en medio de nuevas balas, que pican cerca (y adentro ya). Frente a tal sesión espectacular, aparecía la nueva fecha para ver si el tema de los "bonistas" puede cerrar. El 18 de setiembre, un largo mes por delante, que establecerá el escenario apto para todo destino (y no es dicho con ironía). Pero, en el otro platillo se incorporan dos asuntos que pesan más que dos ladrillos. Uno de ellos, ya se viene amasando -con barro del bueno- entre la Secretaría de Comercio y todo el mundo empresarial. El otro, que vuelve a causar extrañeza (por el sentido de la oportunidad) es flamante y luce como otro desafío a los Estados Unidos, acusando de "terrorismo" a directivos de una empresa de tal origen ¿Justo cuando la Corte llamó a conciliar, el 18 de setiembre? En verdad, siendo nada más que imparciales, da la impresión que se quiere obtener una nueva frustración (y así recrear la imagen de lucha estoica).

Preferimos adentrarnos algo, en base a dichos literales, en el caso de la "reforma a la Ley de Abastecimiento". Quienes tenemos unos cuantos años vividos, recordaremos los que trajo de resaca la oleada de la ley original, de 1974: justamente, lo opuesto a lo pensado, derivó en terrible "desabastecimiento". (A tal punto, que las amas de casa llegaron a tener que comprar otros artículos, para que le proveyeran de un kilo de azúcar. Automóviles que salían sin paragolpes, o tableros incompletos, en fin: un verdadero caos en la economía.)

Cuando se habla ahora de la "reforma" -otra vez, sin ningún sentido de la oportunidad- se toca un punto clave y es que será el Gobierno el que le diga a cada empresa, cuál es su margen de utilidad permitido, admisible. Uno se pregunta, en base a qué, a lo que es usual en el mundo (en todo caso en qué tipo de mundo) o será nada más que a ojo de algún funcionario. Esto, más la posibilidad de confiscar mercadería, es todo un engendro donde también las empresas cotizantes en Bolsa, estarán en pleno riesgo. Algunos de la rama empresarial, ya juegan su propio partido, que ataquen a otros, no a las "pymes" (en todo caso, no les importa lo que hagan). En medio de una reunión frustrada (con posiciones muy opuestas) Costa lanzó lo que parece una agria humorada: "Si hasta le hicimos market friendly, le quitamos la pena de cárcel al empresario...".

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