11 de agosto 2017 - 00:00

Cupones bursátiles

Christy Walton 2a parte - Y de tan livianos y arriesgados, en el 2005 muere piloteando una de sus creaciones. Un accidente inexplicable. Nadie más que el sabe qué pasó en el ultra ligero de algo más de 200 kilos, cuerpo de aluminio y pequeño motor que cayó sobre un campo de artemisas. Tenía 58 años.

De buenas a primeras Christy Ruth Walton pasa a tener billones de dólares, 27,9 en 2012.

Se transforma para Forbes en la mujer más rica del mundo, la cuarta persona más adinerada de Estados Unidos.

Habita en su palacio de siempre, en Jackson, Wyoming, y se dedica a lo que siempre le inculco su marido, la filantropía.

Con muy bajo perfil hoy, a sus 62 años, sigue sin saberse mucho quién es ella. Aparte de que es rica, y sigue liderando la lista Forbes con varios billones de dolares.

La educación, a través de las fundaciones, sigue siendo la manera en que Christy ayuda. En paralelo tiene sus propias causas. Ha sido parte del directorio de The Philanthropy Roundtable, el San Diego Natural History Museum y dona con frecuencia a la San Diego Zoological Society y el Mingei International Museum.

Y si de ella se sabe poco, de su hijo Lukas no mucho más. El joven estudió en la ciudad en que vivía con sus padres, para luego sacar un título como especialista en Negocios Sustentables en Colorado College. Tras graduarse en 2010, habría partido hasta Chicago para enrolarse en las filas de la empresa creada por su padre, True North Venture Partners.

Mientras Christy a pesar de todo su bagaje millonario en 2013 no pudo evitar que los focos se centraran en ella al ganar un premio tras haberse convertido en productora cinematográfica. "No volveré a hacerlo", era una de las frases que más veces pronunció cuando le preguntaban.

La película, Bless me, Ultima, es la adaptación de un libro que la marcó y fue por su empeño por lo que se filmó. Escrita por Rudolfo Anaya, considerado el padre de la literatura chicana, se trata de una historia de superación ambientada en la segunda guerra mundial que, según Watson, jamás hubieran filmado en Hollywood por su poco poder comercial.

Hace años, antes de enviudar, la mujer más rica del mundo sufrió una neumonía que casi la mata. Además, su hijo, Lukas, fue víctima que un cáncer, al que sobrevivió, con tan solo tres años. Por eso puso insistencia en producir la historia de Anaya.