Oleg Deripaska - 2a parte. En la actualidad y ante la perplejidad del mundo empresarial ruso, Oleg Deripaska ha cedido el poder en Rusal, el gran consorcio de aluminio del país.
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Una mujer asume la dirección del grupo. No es precisamente un sector en el que las mujeres acostumbren a tener influencia, y mucho menos en Rusia, donde incluso en negocios menos rudos -al igual que en los altos cargos de la política- son los hombres los que llevan la delantera y máxime tratándose de materias primas, por cuyo control y reparto se libraron reñidas batallas de poder en la década de los noventa.
Los enfrentamientos fueron especialmente enconados en el caso del aluminio. Eso era antes de que Oleg Deripaska, consolidase el sector bajo el paraguas del grupo Rusal y lo convirtiese en el segundo consorcio del aluminio del mundo.
El multimillonario de 50 años, que hasta la crisis financiera era considerado el hombre más rico de Rusia ( hoy ocupa el puesto 23) y que llevó a cabo la expansión a base de una política de créditos más agresiva que la de ningún otro, estuvo al mando de la empresa durante 11 años. Ahora se retira de la presidencia del grupo.
Igualdad de posibilidades
Hace unas semanas se hizo público que deja el negocio en manos del que hasta el momento ha sido su compañero de viaje, Wladislaw Solowjew, que a su vez deja su cargo a Alexandra Bouriko. Todo indica que se está produciendo un cambio de modelo. En la economía rusa, a las mujeres se les ha reservado como máximo la dirección financiera, un puesto que, desde luego, se les cedía muy gustosamente. Pero que una mujer sea la consejera delegada de un grupo del sector de las materias primas de alcance mundial es algo insólito.
Este ha sido el caso de Bouriko, de 40 años, cuando Deripaska la llamó sabía lo que hacía. La ejecutiva ya llevaba 16 años trabajando con empresas de materias primas y había logrado que muchas de ellas cotizasen en la Bolsa de Londres.
Merced a la suba del precio del aluminio, el año pasado la facturación de la empresa aumentó un 25%, alcanzando los 9.970 millones de dólares, y su beneficio neto, un 3,6%, hasta 1.200 millones de dólares.
Los pormenores de esta decision son otra historia, algunos
de estos son meramente especulativos y otros reales, que por cierto no deja mal parado a Deripaska, aunque si con ciertas limitaciones.
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