6 de julio 2018 - 00:00

Cupones bursátiles

Eike Batista - 2a parte. Está en nuestro ADN identificar oportunidades únicas de negocios y desarrollarlas partiendo de cero." aseguraba. El Grupo EBX, fundado en 1982 ya abarcaba los sectores de minería, gas, petróleo y generación de energía. En ese momento lo que manifestó era la síntesis de su historia de vida. El alma mater de la biografía de un hombre que erigió su fortuna sobre un proyecto visionario: crear la primera planta aurífera aluvial mecanizada en la Amazonía.

El conglomerado pasó a estar conformado por varias empresas con servicios diferentes. OGX al petróleo, MMX a la minería, LLC a la logística y MPX a generar energía. "Todas tenían algo en común: la letra X al final, el amuleto de la suerte de Batista para quien es el símbolo de la multiplicación".

De 1980 hasta 2000 Batista amasó una fortuna de veinte mil millones de dólares gracias a ocho empresas de extracción de oro que fundó en Brasil y Canadá, y a otra de plata en Chile.

La números se acrecientan

Durante la última década las cifras continuaron creciendo. De 2004 al 2010 estructuró el capital de sus empresas alcanzando el puesto 142 de los hombres más ricos del mundo según el listado Forbes. En 2009 escaló a la posición 61 y se posicionó como el más millonario de Brasil y en 2011 alcanzó el octavo lugar a nivel mundial con una fortuna de 30 mil millones de dólares.

Cuando alcanzó los 54 ya estaba a punto de cumplir su cometido: superar a Carlos Slim. "Limpia tu espejo retrovisor en el lado derecho y limpia tu espejo retrovisor en tu lado izquierdo, porque no sé por qué lado te voy a superar" comentó en un reportaje que le hiciera la BBC, en tiempos donde parecía transitar por una autopista liberada.

En 2011 separado de la modelo Luma de Oliveira y padre de dos adolescentes, Thor y Olin, decidió dedicarse a la filantropía.

El desarrollo social, la diversidad cultural y el equilibrio ambiental comenzaron a ser puntos importantes en su agenda.

Batista hizo donaciones de hasta 253 millones de dólares. "No quiero ser sólo el hombre más rico de Brasil, quiero ser también el más generoso", manifestaba por aquellos tiempos. Donó 13 millones de dólares a la candidatura de Río de Janeiro 2016 y financió un programa de descontaminación en la ciudad. Sin embargo, poco a poco su fortín se fue descascarando. Lo que cimentaba su riqueza no era más que una montaña de deudas. El lunes continuamos.

Dejá tu comentario