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Daniel Aráoz, entre las dos máscaras teatrales
Daniel Aráoz: “Elegir el título para una obra es un asunto muy difícil. Hay que conocer el paño y tener el pulso exacto”.
Periodista: ¿Cuál es el disparador de la obra en la que a los actores todo les sale mal?
Daniel Aráoz: Parte de un ensayo de un policial sobre el asesinato en una mansión, estilo Agatha Christie. En la obra sale todo mal y lo que causa gracia es ver a los pobres actores tratando de salir adelante. Todos interpretamos un doble papel, el del actor y el del personaje de la obra en cuestión. En mi caso hago de Juan Carlos, actor, y de Perkins, el mayordomo, personaje tópico de la literatura policial inglesa. La obra cultiva el humor blanco, no hay ningún giro extremadamente dramático, no hay malas palabras, es para toda la familia.
P.: ¿Por qué los productores optaron por titularla con una mala palabra teniendo en cuenta que su versión original es "La obra donde todo sale mal"?
D.A.: No creo que "culo" sea considerada mala palabra por la Real Academia Española, sino sólo una expresión urbana. Además a "Como el culo", hay que añadirle "La obra donde todo sale mal", porque ese es el título completo. Javier Faroni le puso el título, algo muy difícil de hacer, con lo que habría que preguntarle a él y a Carlos Rottemberg, que también tuvo influencia en esa elección. Ellos conocen el paño y tienen ese pulso para ponerle nombres a las obras que, insisto, no es tarea fácil. A mi juicio es una forma muy nuestra de decir cuando las cosas salen mal, pero tiene un humor blanco. En cambio, en la que sí había un condimento de literatura negra era en "Más respeto que soy tu madre 2", donde trabajé con Gasalla. Ese trabajo era más corrosivo, con una temática más fuerte y cuestiones álgidas. Lo mido mucho con mi hija Lola, la de Gasalla le gustó pero en ésta se ríe a carcajadas, y eso pasa con el público.
P.: ¿Qué balance hace del trabajo con Gasalla?
D.A.: Posiblemente volvamos a trabajar juntos: fue un placer hacerlo con él después de tantos años de haber compartido un proyecto tan importante en la vida de ambos como fue "El mundo de Antonio Gasalla", que era nada menos que llevar su teatro a la televisión.
P.: Dice que, además de su hija Lola, el público también se ríe a carcajadas en "Como el culo".
D.A.: Voy a cumplir 34 años de profesión y mi primera comedia la hice a los 19, en el Teatro Rivera Indarte en Córdoba. Se llamó "Caldo de cultivo". Han pasado muchas comedias por mi vida pero en ésta la gente, literamente, se ríe a carcajadas y aplaude, eso es muy reconfortante para nosotros, son 100 minutos de risa total. Es una obra que cambia el ánimo, la risa es sanadora.
P.: Usted dijo una vez que el teatro es la madre del actor y el cine el padre, ¿puede ampliar?
D.A.: Madre en el sentido de teatro vivo, todo lo que pasa ocurre en esa ceremonia que es el teatro, es fundacional, ahí nace el actor, y lo digo en cuanto a la primera manifestación del teatro en la Antigua Grecia. A diferencia del cine, en el teatro las cosas ocurren ahí, hay una fuerte noción del presente. Allí el actor se forja, es allí donde nace el oficio, en el teatro, tanto sea comedia, drama o tragedia.
P.: Paradójicamente su obra que más trascendió es la película "El hombre de al lado", que se sigue viendo en otros países.
D.A.: Sí, tengo una relación hermosa con "El hombre de al lado", es de construcción colectiva, participé del guión, construí a Víctor, y luego en la filmación fue un placer trabajar con Rafael Spregelburd. Entre todos construimos este dúo escénico porque es una película de dos protagonistas. La película ha tomado muchos significados, tiene análisis filosóficos, psicológicos, sociológicos y arquitectónicos. Se ha convertido en una obra de arte, la están dando actualmente en una muestra de arquitectos en Rotterdam y la siguen dando en el cable en varios canales. Además de los muchos elementos de arte presentes no se dejó de trabajar ningún detalle, como la presencia en el film de las obras de Renata Morini o León Ferrari.
P.: Esa espectacular casa Curutchet que diseñó Le Corbusier y que fue reconocida en el mundo, ¿qué impresiones le dejó? ¿Es cierto que a Gastón Duprat se le ocurrió la película cuando visitó la casa?
D.A.: Ese es un lindo cuento, pero primero fue el guión y después se buscó la casa. Cuando dieron con ese monumento arquitectónico demoró mucho la aprobación de los permisos, hasta que nos la concedieron.
P.: ¿Cómo será la miniserie de Gaston Portal, "La última hora" que usted protagoniza?
D.A.: Es un ensayo literario un poco inspirado en "Crimen y castigo" de Dostoievksy donde aparece la muerte. Es la historia de un sicario, personaje en las antípodas del que hago en el teatro. Trata sobre el asesino y su victima en la última hora antes de su muerte. A la vez se abren ciertos interrogantes. Este sicario podría ser que en algún momento sea humano o no, hay múltiples posiblidades de lectura. Tiene un elenco infernal, con Ailín Salas como la hija del asesino, que está casado con Romina Ricci, y tiene un jefe que es Norman Briski. Está previsto que arranque cuando finalice "El marginal" en la TV Pública.
P.: ¿Cómo ve la TV actual?
D.A.: Me preocupa enormemente porque no veo la presencia que debe ocupar la ficción argentina. Creo que tuvo su momento, uno ve ficción de afuera y la de acá me ha cansado un poco, en cuanto al género telenovelístico. Tengo ganas de ver actores argentinos en TV, que los hay, pero me parece poco. Si nos gusta el teatro también podemos ver actores locales en TV, hay que volver a la ficción nacional.
Entrevista de Carolina Liponetzky


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