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Daño colateral por “indignos” echados
Hugo Chávez
Analistas venezolanos y cubanos están de acuerdo en que el cambio en la isla trae consecuencias para la relación entre Caracas y La Habana. Para el abogado cubano-norteamericano José Manuel Pallí, los dos ministros depuestos «habrían sido los voceros más estentóreos de una supuestamente proyectada 'Cubazuela', que Raúl quiso cortar de cuajo». Así, el «takeover» sobre el gabinete y la remoción de los referentes que lo ligaban al Tío Fidel, habrían puesto al «sobrino» Chávez en virtual estado de orfandad. Política y psicológica.
«Raúl Castro no tiene con Chávez la relación de cercanía y afecto que sí ha tenido Fidel con él», dijo el dirigente político venezolano Freddy Muñoz, fundador del Movimiento al Socialismo (MAS, histórico partido de izquierda). Muñoz conoce bien a los Castro y sobre todo al menor, ya que mientras él estaba al frente de la Dirección de la Juventud Comunista de Venezuela, Raúl comandaba la Juventud Comunista Popular de Cuba. En cuanto a los dos ministros pro Chávez removidos, «Fidel los 'educó' para la dirección del Partido Comunista de Cuba (PCC)», continuó Muñoz. «Además -prosiguió- Lage llegó a ser tan importante en el aparato del PCC y del Gobierno que, cuando la salida de Fidel resultó inevitable, hasta última hora se pensó que sería él quien lo sucedería». ¿Por qué, en fin de cuentas, fue Raúl? «Porque como ministro de las FF.AA. y segundo jefe político del PCC, tenía más apoyo que Lage en el Comité Central del PCC. Raúl es, en verdad, un dirigente clave. No brillante ni bien amado como su hermano, pero muy inteligente, astuto, buen organizador y con más sentido de la realidad que el 'heroico' Fidel», concluyó Muñoz.
Emilio Figueredo, venezolano experto en temas internacionales y editor de Analitica.com, dijo que la relación entre Raúl y Chávez «nunca fue buena». Explicó que Raúl se considera a sí mismo «un militar de verdad» frente a Chávez, al que mira como un 'militar chambón'».
Las diferencias, además, se extienden al terreno de la filiación político-ideológica. «Según Brian Lattel (un ex CIA, autor de 'Después de Fidel'), Raúl siempre quiso implantar en Cuba un modelo a lo chino», citó Figueredo. Modelo al que Fidel y Chávez siempre se opusieron.
«Hoy, más que nunca y sin el carisma de Fidel, Raúl necesita abrir la economía y mejorar las relaciones con EE.UU.», sostuvo Figueredo. Relaciones que, según comentan en el Caribe y en Washington, ya tendrían un fluido canal de comunicación entre los militares cubanos y norteamericanos en Guantánamo, la base militar estadounidense en el sur de la isla. Esa nueva mirada de Cuba hacia EE.UU., a lo que se agrega el acercamiento entre Brasil y la isla (que tanto disgusta a Chávez), estarían dejando al venezolano más aislado que nunca. «Chávez sin los consejos de Fidel no es el mismo y los intelectuales españoles que hoy lo asesoran son ideólogos de segunda y con poco conocimiento táctico», concluyó Emilio Figueredo.
Pero, cubanos y venezolanos coinciden en que, aun sin la fluidez de antes, la relación cubano-venezolana se mantendrá. Muy simple: una devastada Cuba por tres huracanes durante 2008 y 50 años de revolución fracasada necesita todavía de los aportes generosos de Chávez.


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