28 de febrero 2011 - 00:00

Daño colateral llega a Francia: Sarkozy echó a su canciller

Alain Juppé
Alain Juppé
París - Nicolas Sarkozy se vio forzado ayer a reemplazar a la canciller Michèle Alliot-Marie, como «daño colateral» de las revueltas árabes que encontraron a Francia desorientada y a la ministra dando explicaciones por inconductas. En su lugar, el presidente francés designó al experimentado Alain Juppé, un veterano político de mil batallas que fue definido por observadores como «primer ministro bis», en detrimento del debilitado François Fillon.

Juppé, de 65 años, regresó a la política en 2006, tras ser elegido alcalde de Burdeos, y en noviembre pasado fue designado titular de Defensa.

Alliot-Marie renunció tras la polémica originada por controvertidas vacaciones navideñas en Túnez, cuando ya habían comenzado las protestas que terminaron derrocando al presidente Zine el Abidine Ben Alí.

A su vez, hubo otros dos cambios. El puesto de Juppé quedó en manos de Gérard Longuet, líder de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido de Sarkozy, en el Senado, y el Ministerio del Interior, ocupado ahora por el amigo del presidente Brice Hortefeux, fue adjudicado al que fuera secretario general de la presidencia, Claude Guéant.

Las revueltas populares árabes derrocaron a regímenes «amigos» de Francia: Ben Alí en Túnez, y Hosni Mubarak en Egipto. Muamar Gadafi, atrincherado en Trípoli, era recibido por Sarkozy en 2007 con bombos y platillos.

En un discurso difundido por radio y televisión, Sarkozy evaluó que «esas revoluciones (en el mundo árabe) abren una nueva era en nuestras relaciones con esos países. Todos los Estados occidentales y todos los gobiernos franceses que se han sucedido han mantenido relaciones con esos regímenes pese a su carácter autoritario, porque se mostraban como barreras contra

el extremismo religioso, el fundamentalismo y el terrorismo»
. A 14 meses de las elecciones presidenciales francesas, Sarkozy quiso retomar las riendas de la política exterior de su país, vapuleada tanto por la oposición como por miembros de la mayoría gubernamental, que la calificaron, como mínimo, de «amateur». Además, en un mes tendrán lugar elecciones cantonales en las que la oposición socialista y el ultra Frente Nacional podrían ganar más terreno.

Para hacer frente a estos compromisos, el mandatario apeló a Juppé, un hombre cercano al expresidente Jacques Chirac (1995-2007). Como primer ministro de éste, Juppé soportó en 1995 semanas de huelgas de transporte contra su proyecto de reforma del sistema de protección social y de los regímenes especiales de jubilación, y en 1997 renunció.

En diciembre de 2004 había sido condenado a 14 meses de cárcel en suspenso por un caso de empleos ficticios en beneficio de la Unión para la República, predecesor de la UMP.

Apenas cien días después de asumir el cargo en noviembre pasado, Alliot-Marie protagonizó una serie de traspiés que le terminaron costando el cargo: vacaciones navideñas en Túnez en medio del levantamiento popular; vínculos con empresarios cercanos a Ben Alí que le facilitaron traslados internos y la operación financiera que sus padres concluyeron en esos días con un empresario tunecino.

A ello se sumó el conflicto diplomático con México por el caso Florence Cassez, una francesa condenada a 60 años de cárcel por complicidad en secuestros, a quien la Justicia mexicana rechazó un recurso de amparo. El conflicto entre ambos países creció a tal escala que parece haber arruinado un importante ciclo cultural denominado el Año de México en Francia.

Agencias AFP, EFE y ANSA

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