De la mano de los grandes

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La diferencia fueron ellos. Martín Palermo agachándose para cabecear a los 3 minutos a la altura de sus tobillos y metiendo la pelota entre las piernas de Nicolás Navarro y Juan Román Riquelme pateando un tiro libre a ras del piso, cuando todos esperaban que lo hiciera por arriba de la barrera.

Boca elaboró una victoria vital en vísperas del superclásico, gracias a sus dos jugadores históricos, a aquellos que la gente más idolatra y que ayer demostraron una vez más las razones de este amor.

Argentinos Juniors no pudo aprovechar la localía, porque el gol a los 3 minutos de Palermo le cambió todos los planes y cuando se estaba acomodando a esa situación llegó el tiro libre de Riquelme que terminó de desacomodarlo.

Boca liquidó el partido en 20 minutos y después se dedicó a manejar la pelota buscando el contraataque con la velocidad de Pablo Mouche.

Argentinos manejó la pelota, pero no tuvo un conductor, por lo que fue una suma de voluntades, que intentaron cada una buscar derrotar a Lucchetti.

Por eso Boca terminó redondeando una victoria cómoda, y su única perturbación fue la salida de Riquelme por una contractura en el aductor, aunque todos entendieron que fue por precaución y que Román no se va a perder el partido con River por nada del mundo.

Este triunfo trae un poco de paz a un Falcioni que podrá programar el partido ante River con tranquilidad, aunque sabe que mucho de su futuro se juega allí.

Por otro lado la derrota de River hace que sea el rival quien tenga la obligación de ganar y es una tranquilidad extra para plantear el partido con la desesperación del oponente. Boca ahora tiene todo a favor.

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