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De Narváez-Solá, lejos de pactar
Felipe Solá
En los últimos días, reaparecido en escena, el ex presidente interino lanzó un llamado formal para que De Narváez y Solá se sienten a dialogar. Pero, cada cual por su lado, los dos decidieron desoír la sugerencia de quien aparece como doble promotor.
La irrupción de Duhalde fue una apuesta pesada: anteriormente, por varias vías, el ex gobernador trató de amortiguar las tensiones entre los dos dirigentes. Ensayó, entre otros recursos, un operativo de «amanse» a través del diputado Jorge Villaverde.
Pero, cerriles, De Narváez y Solá insisten en mostrarse ajenos y sin apuro por un pacto. Cada cual expone sus motivos y, en paralelo, preparan un verano activo en materia de campaña. Además de desoír el pedido de Duhalde coinciden en que «no es momento» de juntarse.
«Medidos mejor, Felipe está con la negativa muy alta. ¿Para qué me voy a juntar? Después, más adelante, se verá» es el argumento que surge del equipo de campaña de De Narváez que, el lunes próximo, iniciará su gira veraniega por la costa atlántica.
El diputado de Unión Celeste y Blanca estrenará la carrera proselitista bajo el sol la semana próxima con una caminata por la playa de San Clemente. Lo espera una enero de rondas por la arena, cafés en los bares y charla con los vecinos que tengan ánimo de escuchar.
La recorrida fue organizada por Alfredo «Tati» Meckievi, ex ministro de Justicia de Solá, varias veces intendente de Dolores, y desde hace tiempo mano derecha de De Narváez en el armado de una estructura en la provincia. Meckievi se mueve en tándem con Alfredo Atanasof.
En el equipo de campaña de De Narváez insisten con que «la foto» electoral de fin de año lo muestra mejor posicionado, en las encuestas, que el ex gobernador. Mediciones que contrata la Casa Rosada, que analiza Daniel Scioli, marcan lo mismo: en intención de voto, De Narváez está mejor que Solá.
En la vereda de enfrente, en tanto, dibujan otro escenario: afirman que el dirigente de Unión, ex socio de Mauricio Macri, se verá forzado a acercarse al eje anti-K que diseñan en conjunto Solá y Macri. «Si eso se consolida -explican- De Narváez no puede quedarse afuera; si no, sería suicida».
Una guerra de egos, claro. Además de las diferencias en algunos puntos importantes, el conflicto entre los dos dirigentes es que ambos quieren ser candidatos a diputados por Buenos Aires en 2009 y, además, encabezar la lista del peronismo anti-K.
Ambos sostienen que no pueden «ir segundos» porque implicaría ceder un espacio de cara al futuro: Solá para ser, en 2011, candidato a presidente; De Narváez para pelear, el mismo año, por la gobernación. Aunque se trata de objetivos compatibles para esa fecha, confrontan en el corto plazo: octubre próximo.
Duhalde ha dicho ante sus colaboradores más cercanos que, «como sea», Solá y De Narváez van a tener que ponerse de acuerdo.


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