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De Sex quedaba poco y ahora no hay ni City
La gran novedad de «Sex and the City 2» es que las «chicas» protagónicas deciden paseaarse por los Emiratos Árabes, siempre vestidas muy apropiadamente como se verá.
Sepan las fans de la serie «Sex and the City», preocupadas por las malas críticas que llueven sobre esta segunda parte por todos lados, que no es peor que la primera. Tomar esto como una buena noticia es harina de otro costal.
Una vez más, no se entiende a qué viene tanto enojo y decepción -de los críticos, al menos-, teniendo en cuenta que la película anterior y esta secuela no hacen sino profundizar la pasteurización de las últimas temporadas televisivas, ya adaptadas a la catequista era George W. Bush. ¿Será que esperaban que «las chicas» volvieran a zafarse, aunque sea un poco, en la era Obama? Bueno, no. Ni un poco.
El director es de nuevo Michael Patrick King, con su pensamiento y su estética publicitarios. Ellas están algo más grandes que en la primera película y bastante más que en la serie, con problemáticas ad hoc: el matrimonio y la maternidad serían excluyentes si no fuera por la importancia de lo que se ponen de pies a cabeza. Como siempre, por otra parte. La menopausia es un inconveniente sólo para Samantha (Kim Cattrall), la única a la que le queda una chispa de gracia, a lo mejor porque es la única que conserva algo del personaje original, vale decir su soltería.
Ahora bien, si en la primera película casi no había sex, ahora queda poca city, porque la gran novedad en este caso es el viaje que las cuatro hacen a Abu Dhabi (que según dicen, es más bien Marruecos). Allí se pasean en camello, vestidas y enjoyadas como de Oscar, y se hacen las graciosas con una cultura en la que nadie se tomó el trabajo de escarbar mínimamente, como en los buenos viejos tiempos en que para Hollywood Buenos Aires era «la pampa» y Brasil era sinónimo de canastos de frutas en la cabeza. Por ejemplo.
Un detalle más y se habrá contado toda la película (imagínese lectora, dura dos horas y 26 minutos), cosa que no haremos, desde luego. Para no arruinar las sorpresas que restan, tampoco diremos qué intervención tienen Penélope Cruz, Liza Minnelli y la ex Hannah Montana, Miley Cyrus, en la «trama». Pero, para mayor entretenimiento, en Internet hay mucha información extracinematográfica, como cuánto costó hacerla, cuántas veces se cambia de ropa y de zapatos Sarah Jessica «Carrie» Parker, con cuánto de todo eso se quedó la actriz y coproductora, qué piensan las cuatro protagonistas de la «situación de la mujer musulmana». Y así sucesivamente.
Para terminar. un dato sí que ilustrativo: hace dos años, y también con críticas adversas, la expectativa por la primera «Sex and the City» de cine hizo que en su estreno desalojara del primer puesto de la taquilla a la cuarta «Indiana Jones». Al estreno de «Sex and the city 2», el fin de semana pasado, le ganaron la cuarta «Shrek» y «El príncipe de Persia», ambas en segunda semana.


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