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Deja Aguirre la política, rival de Rajoy en el PP
Esperanza Aguirre mostró un gesto serio al anunciar su retiro de «la primera línea» de la política. Afirmó que la operación de cáncer de mama, realizada en 2011, influyó parcialmente en su decisión.
Según dijo ella misma en una rueda de prensa en la que no pudo evitar emocionarse y estar en ocasiones al borde de las lágrimas, ha tenido que ver el cáncer de mama del que fue operada en 2011, una enfermedad «seria y grave» de la que «presuntamente» está curada, pero por la que tiene que someterse pronto a una revisión médica.
«No es eso solo. Los acontecimientos personales de mis últimos años de vida han influido. Es una decisión durísima, vivo la política con pasión, pero quiero vivir más cerca de los míos», añadió.
Pese a estas palabras, su decisión fue interpretada rápidamente por analistas y rivales políticos en clave de enfrentamiento con Rajoy, a quien llegó a amagar con disputarle el liderazgo del PP en 2008, cuando el hoy jefe del Gobierno perdió por segunda vez consecutiva unos comicios frente a José Luis Rodríguez Zapatero.
El posterior afianzamiento electoral de Rajoy en las elecciones generales de noviembre de 2011 la había dejado, al menos por el momento, sin posibilidades de presentar batalla por el liderazgo del partido, aunque desde entonces no evitó mostrar en público sus discrepancias con medidas adoptadas por su jefe de filas desde La Moncloa.
Animal mediático -han sido muchas veces las que ha logrado aprovechar incluso sus sonoras meteduras de pata-, populista y declarada liberal, Aguirre anunció una partida por la puerta grande. Se va como uno de los grandes activos de votos del PP y antes de que haya posibilidad de que los recortes, los ajustes y las reformas de Rajoy contra la crisis puedan pasarle factura en las urnas.
Condesa por matrimonio y madre de dos hijos, Aguirre inició su carrera política en 1983 como concejal del PP en el ayuntamiento de Madrid. En 1996, José María Aznar la nombró ministra de Educación y Cultura en su primer Gobierno. En 1999 se convirtió en la primera mujer en presidir el Senado.
De los 30 años que lleva en política, desde que en 2003 se convirtió también en la primera mujer en dirigir un Ejecutivo regional en España ha gobernado la Comunidad de Madrid con mano de hierro gracias a sus mayorías absolutas. Popularmente se la llama «la lideresa» por sus formas.
En las últimas elecciones autonómicas, en 2011, logró el mejor resultado del PP en Madrid tras haberse retirado durante apenas dos semanas para ser operada del cáncer de mama y recuperarse de la intervención.
Revalidado el mandato, comenzó a aplicar duros recortes en la función pública y en la educación, antes de que Rajoy llegara en diciembre a La Moncloa y sumiera a España en los dolorosos recortes que ahora aplica frente al déficit fiscal y la crisis.
El anuncio ante la prensa, que tomó por sorpresa a la clase política, incluido su partido, y a los ciudadanos, tuvo lugar justo después de que comunicara su decisión a Rajoy en La Moncloa.
«Tengo la certeza de que, para un político, es absolutamente esencial elegir el momento de su retirada y la forma de hacerla. Y éste era el mejor momento. Me retiro de la primera fila de la política», dijo a los periodistas. «Esto no tiene vuelta atrás».
Rajoy le expresó «reconocimiento» por «su enorme trayectoria política» y «extraordinaria labor de gobierno» en Madrid. «Quedará para siempre entre los grandes activos del Partido Popular», señaló un comunicado del PP en nombre del líder, un comunicado en el que pese al reconocimiento no hubo un agradecimiento expreso.
Con su partida, Rajoy pierde uno de los activos más importantes de su partido, en uno de los gobiernos regionales más importantes de España en lo político y lo económico y en un momento en el que algunos Ejecutivos autonómicos han amagado con rebelarse contra el Gobierno central en el marco de los recortes y las reformas contra la crisis. Pero Rajoy se queda también sin un importante rival interno, sin uno de los líderes dentro del PP que nunca se han callado las críticas.
El Gobierno regional de Madrid quedará en manos del hasta ahora vicepresidente, Ignacio González, mano derecha de Aguirre, pero cuya capacidad de atraer votos será una incógnita hasta los próximos comicios, previstos inicialmente para 2015.
«Uno es del tamaño de sus adversarios, y en el PP nadie tiene el tamaño que tiene Aguirre», valoró el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez. Izquierda Unida, la tercera fuerza política en Madrid, exigió por su parte elecciones regionales anticipadas.
Agencia DPA


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