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Del arca de Noé al arca de Morgen
Philipp Löhle mostrará por un día «Corsarios» en el Instituto Goethe, con entrada gratuita: «Cuando abrir la canilla cueste 30 euros el minuto, cuidaremos el agua».
A pedido de un empresario, Morgen construye una «casa-arca», a la vera de un río, en una zona muy devaluada debido a las constantes crecidas. Si bien la vivienda ofrece varios numerosos atractivos (funciona a energía solar y consta de un sistema hidráulico que le permite flotar en caso de inundación) su creador no logra vencer el escepticismo de sus amigos que lo tratan de loco, ni las abusivas presiones del mercado.
«Corsarios» será exhibida -en castellano- el lunes 23 de noviembre a las 20 en el auditorio del Goethe-Institut (Corrientes 319) con dirección de Cristian Drut. Las localidades podrán ser retiradas, en forma gratuita, a partir de las 19 de ese días.
Al finalizar la función de este «Work in progress», cuyo estreno oficial está previsto para marzo de 2010, se realizará un debate público con la presencia del autor y todo el elenco, integrado por Santiago Gobernori, Walter Jacob, María Merlino, Ignacio Rodríguez de Anca y Mercedes Scapola Morán.
Periodista: ¿Son ciertos los datos y estadísticas que figuran en la obra o es sólo una fantasía futurista?
Philipp Löhle: La obra contiene muchos datos que no son ciertos en un sentido estricto -no me fijé en cuantos mililitros se está descongelando el Polo Norte- pero sí es verdad que estas cifras van en aumento y que el cambio climático es algo innegable de lo que deberíamos hacernos cargo antes que sea demasiado tarde.
P.: Morgen asegura que el «horrible» color fucsia es el que más favorece la captación de la luz... Pero ahora hablando en serio ¿existen casas así?
P.L.: Ya hay casas que respiran a través de sus paredes y que activan todos sus servicios mediante energía solar. Yo subrayé algunas desventajas o aspectos a solucionar para que estallara el conflicto. El color fucsia, por ejemplo, hace que la casa resulte menos vendible. Eso lo imaginé, pero luego se dio una coincidencia muy curiosa. Los arquitectos, encargados de reconstruir Nueva Orleáns después del Huracán Katrina, diseñaron una serie de viviendas con la misma forma que esta casa-arca y pintadas de rosa fuerte. Es como si la realidad fuese superando poco a poco la ficción.
P.: Se avecina una hecatombe ecológica y a nadie parece importarle...
P.L.: Siempre hay un factor económico en juego. Nos dicen que ahorremos agua y nadie lo hace porque es muy barata. Recién vamos a hacer caso el día en que abrir la canilla, durante un minuto, nos cueste 30 euros.
P.: Alemania fue el primer país en fomentar el estudio y el desarrollo de la ecología y en lanzar un partido verde...
P.L.: Sigue existiendo una conciencia ecológica en lo que respecta a ahorro de agua y tratamiento de la basura mucho más importante que en otros países europeos. Pero es curioso observar que en las últimas elecciones, después de la crisis económica, los verdes no salieron muy bien parados. La gente en su desesperación votó a favor de políticas liberales que le ofrecen soluciones a corto plazo. Esto es bastante contradictorio porque después de una crisis tan grande, todos reclamaban una política de mayor regulación por parte del estado y luego votan por un partido que apuesta a la economía liberal.
P.: Como dramaturgo, usted sigue disfrutando de muchos privilegios: becas, subsidios, residencias artísticas en el exterior...
P.L.: Un autor de teatro gana muy poco si se lo compara con otras actividades del medio cultural y si uno es joven, gana menos todavía. Pero es cierto, en comparación con el resto de Europa -ni hablar de Latinoamérica- Alemania tiene un sistema de subvenciones realmente extraordinario. Cada ciudad tiene su propio teatro, con sus elencos estables y sueldos asegurados. Esto no lo vemos ni siquiera en ciudades como Londres. Sí, la situación de los artistas alemanes es un lujo. Pensemos que un actor principiante gana unos 1200 euros por mes. No es mucho, pero alcanza para vivir. Cuando pienso que acá, en Argentina, hay producciones enteras que se sustentan con esa plata, no lo puedo creer.
P.: ¿Se queda unos meses más?
P.L. Sí me quedo hasta enero. Ya visité Península de Valdés y quiero seguir recorriendo el país para ver cómo funciona todo. Es parte de una residencia artística financiada por el Goethe. La idea es empaparme un poco de la realidad argentina y eventualmente escribir una obra con ese material.
P.: ¿Está trabajando en alguna otra pieza?
P.L.: Sí sobre las ciudades fantasmas de Alemania del este, lo que inglés se conoce como «shrinking cities», ciudades que se estrechan. Son ciudades que al cerrar sus fábricas, después de la caída del muro, cayeron en un estado deplorable. Hace un año el gobierno envió a la ciudad de Wittenberg (ubicada entre Berlín y Hamburgo) a un grupo de sociólogos y etnólogos para estudiar la problemática de esa localidad que de treinta mil habitantes pasó a quince mil. Ahora van a ir tres autores de teatro a escribir sobre eso y yo soy uno de ellos.
Entrevista de Patricia Espinosa


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