A pesar de las múltiples alarmas lanzadas al calor del colapso financiero por el temor de que la actual crisis reeditara las guerras comerciales de los tiempos de la Gran Depresión, hay indicios de que los gobiernos están resistiendo la tentación de imponer medidas proteccionistas. Esto sugieren los nuevos «brotes verdes» que se dejan entrever en recientes medidas de política comercial adoptadas por Estados Unidos y China, según lo indicó Chad Bown ayer en el diario The Wall Street Journal. Un ejemplo utilizado en el artículo es el caso Argentina.
Para aquellos que temían el retorno de los altos aranceles de la Gran Depresión y las guerras comerciales, los últimos meses fueron preocupantes: los pedidos de barreras comerciales por parte de la industria subieron un 30% con respecto al año pasado. Sin embargo, algunos «brotes verdes» en las políticas comerciales sugieren que la economía mundial todavía se mantiene en una senda no proteccionista.
El reciente rechazo del Gobierno de EE.UU. a una solicitud para imponer nuevas barreras a las importaciones de pistones de aluminio desde la Argentina es una razón para el optimismo. En enero, una empresa de pistones de Ohio había hecho aquel reclamo ante el Departamento de Comercio, con el argumento de que la Argentina subsidia injustamente la producción de pistones y que estas ayudas estaban perjudicándola. Hacia fin de octubre, la Comisión de Comercio Internacional estadounidense dictaminó que las dificultades de la firma de Ohio no eran causadas por las importaciones subvencionadas.
Más datos revelan que los gobiernos son menos proclives al proteccionismo que en las primeras etapas de la crisis. Entre abril y setiembre de este año, sólo el 54% de las investigaciones por comercio dieron lugar a la imposición de nuevas barreras al intercambio, en comparación con el casi 90% registrado entre julio de 2008 y marzo de este año. La evaluación minuciosa de estas peticiones es importante porque, a nivel mundial, más de 200 de estos casos se encuentran a la espera de una sentencia.
China aportó un segundo motivo para el optimismo al apelar en dos ocasiones recientes a la OMC para cuestionar nuevas barreras comerciales impuestas a sus exportadores.
Trascender estos «brotes verdes» camino a una recuperación del intercambio global podría demandar que los exportadores de EE.UU., Europa, la India y Brasil tomen el ejemplo de Pekín y convenzan a sus gobiernos de utilizar la OMC para hacer valer sus derechos en los mercados extranjeros.
La solución abarca dos dimensiones: los gobiernos deben sopesar esas solicitudes de forma racional, como lo hizo EE.UU. en el caso de los pistones argentinos, discriminando los efectos de las prácticas desleales de los de la desaceleración económica global. Y todos los países deben seguir el ejemplo chino en la búsqueda de formas más serias, como los litigios en la OMC, para derribar esas barreras.
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