22 de febrero 2010 - 00:00

Demasiadas coincidencias que incomodan a un rabino

Tel Aviv - El israelí Michael Bodenheimer es un rabino de fuertes creencias religiosas de la localidad ortodoxa de Bnei Brak, en las afueras de Tel Aviv. El religioso, de apariencia inofensiva, larga barba blanca y gruesas gafas de lectura, acaba de ser relacionado ahora con el comando que ejecutó el mes pasado a un alto dirigente de la agrupación radical palestina Hamas en Dubái.

Uno de los 11 integrantes del comando israelí habría utilizado su nombre y un pasaporte alemán para viajar al emirato. El rabino, sin embargo, rechaza categóricamente tener algo que ver con el asesinato, por el que se responsabiliza al servicio secreto hebreo, el Mosad.

«No he tramitado nunca un pasaporte alemán ni lo he poseído jamás», dijo Bodenheimer al diario israelí Maariv, que publica las declaraciones en su edición de ayer. Ésa era su reacción a informaciones del semanario alemán Der Spiegel, según las cuales un tal Michael Bodenheimer habría obtenido hace casi un año un pasaporte germano en Colonia.

Según la revista, el desconocido presentó entonces su pasaporte israelí, así como el certificado de matrimonio de sus padres, y declaró que su familia tiene raíces alemanas y fueron perseguidos por los nazis.

Pelo corto

Las autoridades de Colonia empezaron ya las investigaciones en relación con el asesinato en Dubái. Por ahora se sabe que el Michael Bodenheimer de la foto del pasaporte publicado por las autoridades de Dubái no llevaba entonces barba y tenía el pelo muy corto.

«Es cierto que mis padres nacieron en Alemania, pero ya nací en Estados Unidos y mi pasaporte es de ahí», dijo Bodenheimer. El rabino, el único israelí con ese nombre que aparece en la guía telefónica, dirige una escuela religiosa en la colonia judía de Kiriat Sefer, en Cisjordania. Estos días periodistas de todo el mundo aguardan fuera de su casa en Bnei Brak, un suburbio más bien modesto y muy poblado en las afueras de Tel Aviv.

Si el asesinato fue llevado a cabo por el Mosad tal y como se sospecha, la identidad del rabino y la pequeña localidad, en la que casi todos los habitantes suelen llevar vestimenta religiosa, serían el camuflaje ideal para una ejecución de ese tipo.

En el caso de Bodenheimer, así como en el de otros seis miembros del comando, que llevaban pasaportes británicos, se trataría, sin embargo, más bien del robo de la identidad de un buen ciudadano sin antecedentes de ningún tipo.

En páginas web de judíos ultrarreligiosos se bromeaba ayer sin miramientos sobre la implicación involuntaria del rabino en el caso de inteligencia internacional. «El asesino de Bnei Brak niega (los hechos)» era, por ejemplo, una entrada en el sitio «Kikar Hashabat», donde se ve a Bodenheimer a través de una ventana, mientras estudia el Talmud con sus discípulos.

«¿Rabino Bodenheimer o (James) Bond-Heimer?» era también un comentario socarrón de un redactor de la web «Bechadrei Chadarim».

El propio Bodenheimer, mostrado con su pasaporte estadounidense ante la cámara en una de las fotos de estos días, no quiere perder la calma por la atención mediática.

«Toda esta historia no tiene nada que ver conmigo y no me da miedo», dijo al rotativo. Como siempre, agregó, él confía plenamente en el creador.

Agencia DPA

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