11 de agosto 2016 - 00:00

“Denme un respiro”, le rogó Trump a la prensa. Fue en vano

“Es un presidente inconcebible”; “sus hijos deben sentir vergüenza”; “es un ser humano repugnante”: así lo trataron ayer los diarios.

Sin tregua. El candidato republicano a la presidencia Donald Trump se ganó con sus declaraciones un espacio permanente en los titulares de los principales medios de EE.UU.
Sin tregua. El candidato republicano a la presidencia Donald Trump se ganó con sus declaraciones un espacio permanente en los titulares de los principales medios de EE.UU.
Washington - Donald Trump acusó ayer a la prensa de tergiversar sus palabras tras la polémica suscitada en Estados Unidos después de que sugiriera que los estadounidenses portadores de armas podrían "hacer algo" para frenar a su rival en las elecciones de noviembre, Hillary Clinton. Sus declaraciones estaban ayer en boca de todos y todo el arco político y medios de comunicación advirtieron que el magnate "cruzó un límite".

En un acto celebrado el martes en Carolina del Norte, Trump insistió en uno de sus habituales ataques a Clinton, al asegurar que su rival demócrata "quiere esencialmente abolir la Segunda Enmienda", el artículo de la Constitución de EE.UU. que defiende el derecho a portar armas. Lo novedoso, sin embargo, fue el comentario añadido: "Si consigue elegir jueces (de la Corte Suprema) no va a haber nada que podamos hacer, aunque para la gente que defiende la Segunda Enmienda quizá sí que hay algo que puedan hacer. No lo sé, afirmó. Inmediatamente, estallaron las críticas en las redes sociales y los medios de comunicación, por lo que fue considerado una incitación a la violencia. "Trump emplea amenazas de muerte porque es un cobarde patético que no es capaz de asimilar el hecho de que está perdiendo frente a una mujer", señaló en su cuenta de Twitter la senadora demócrata por Massachusetts, Elizabeth Warren, una de las más feroces críticas del candidato republicano. El candidato republicano la suele llamar "Pocahontas" de forma peyorativa, en referencia a los supuestos orígenes indígenas de la senadora y exprofesora de la Universidad de Harvard. Y como suele ser habitual, el magnate recurrió a la misma red social para culpar a los medios de comunicación y aseguró que "están desesperados por distraer la atención". "Denme un respiro. ¡Lo que dije es que los ciudadanos partidarios de la Segunda Enmienda deben organizarse y votar para salvar a nuestra Constitución!", aclaró el magnate.

Una de las reacciones más contundentes provino del exdirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el general retirado Michael Hayden, quien recalcó que "si otra persona hubiera dicho eso ahora estaría en la parte de atrás de una camioneta siendo interrogado por el Servicio Secreto". Antes y en la misma línea, el candidato demócrata a vicepresidente, Tim Kaine, había afirmado que ningún aspirante a posiciones de liderazgo, especialmente a la Casa Blanca, "debería incitar a la violencia", tal y como lo hizo, en su opinión, Trump. "Cuando leí su cita, francamente no pude creer que hubiese dicho eso. Así que fui a mirar el video y me di cuenta de que era eso exactamente lo que había dicho", afirmó Kaine.

Impiadosos

"Desgracia nacional", tituló ayer el Huffington Post al referirse al empresario de Nueva York. "Un presidente inconcebible", subrayó por su lado la CNN, mientras que el Daily News tituló en su portada: "Esto no es más un juego", y reclamó el final de la campaña de Trump.

Pero el ataque más duro llegó desde The New York Times: "Sus hijos deben sentir vergüenza", escribió Thomas Friedman, uno de los columnistas del periódico. "Es un ser humano repugnante y rezo porque no sólo pierda, sino que pierda en los 50 Estados", aseveró Friedman, en un ataque como jamás se había visto en la historia del periódico contra un candidato presidencial. "Gente como Usted no se debe ver más", continuó. El equipo editorial del periódico, por su lado, escribió que "llegó la hora para los republicanos de repudiar a Donald Trump de una vez por todas".

Esta no fue la primera vez que el magnate hace insinuaciones indirectas sobre sus rivales, que raramente rectifica y que apelan a sentimientos bien asentados en algunas de las facciones más conservadoras de las que se nutre el candidato republicano, sobre todo en la clase media blanca afectada por la globalización.

La posición de Trump se ve aún más debilitada con el coro de protestas y críticas que se están produciendo en el interior del Grand Old Party, como se llama al Partido Republicano, con un número de deserciones que sigue creciendo. Algunos aseguraron que no votarán por el candidato nominado en la Convención Nacional de Cleveland de julio pasado, porque no quieren ver a Trump en la Casa Blanca. Entre ellos, John Negroponte, que bajo el gobierno de George W. Bush fue vicesecretario de Estado y jefe de Inteligencia, y ayer anunció su apoyo a Clinton.

Trump había comenzado la semana pasada con un intento de relanzar su proyecto con un discurso en Detroit en el que planteó los ejes de su propuesta económica, basada en recortes de impuestos, proteccionismo comercial y el freno a las regulaciones medioambientales. Su plan fue recibido con buenos ojos, dado que se enmarca en las tradicionales políticas defendidas por el partido conservador. Todo ello, después criticar a los padres de un soldado musulmán que murió combatiendo en Irak.

Agencias DPA, EFE, Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero

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