12 de agosto 2011 - 00:00

Dentro de un ascensor

Dentro de un ascensor
Semana tan singular, dentro de la desorientación que se vive, que las figuras metafóricas a utilizar para ilustrar las ruedas terminan por caer en que se está operando como dentro de un virtual ascensor. Una fecha marcando planta baja, en otra yendo al subsuelo, una tercera ocasión oprimiendo tecla de un tercer piso. Y pasando súbitamente de un subsuelo del miércoles a un quinto piso de la víspera. En una palabra, se está dentro de un ascensor que puede tomar cualquier dirección en el ida y vuelta. La liviandad de los recursos para provocar los rebotes -al menos, en el período- queda diluida ante las verdaderas razones, de mucho peso, que provocan los viajes en descenso. Ayer, en apariencia por algún dato tan gastado, menor, de la economía de Estados Unidos -desempleo «mejor que lo estimado»- y versiones no confirmadas sobre deuda de Francia, se pudo armar el juego alcista. Partió el Dow Jones a zona del 4%, los europeos dentro del mismo rango, también el Bovespa con su 3,8%. Y, finalmente, el Merval que se fue un piso más arriba, alcanzando a rozar un 5% de mejoría. Diferencias contundentes, por las alzas, con 63 papeles frente a sólo 13 en descenso. Prueba de un viaje en el «ascensor» que, en Buenos Aires, resultó para el vértigo. De todos modos, quedó una pieza floja en el panorama del rebotar de los precios: una drástica caída de total negociado -solamente $ 55 millones efectivos- mientras que en la pendiente se trabajaba en zona del doble, lo que conforma un dibujo poco confiable y siendo -en su fondo- una imagen de tendencia negativa.

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