8 de junio 2010 - 00:00

Deportividad y diseño exquisito

La segunda generación del MINI Cabrio continúa ofreciendo el comportamiento dinámico tan elogiado de su antecesor. Placer de conducción, diseño y un alto nivel de seguridad sobresalen en este producto, pero a un costo excesivo.

Deportividad y diseño exquisito
Si tomamos en cuenta las declaraciones de los principales ejecutivos de la industria automotriz cuando lanzan un automóvil y anuncian sus expectativas de ventas, está claro que el MINI es el auto más exitoso de los últimos tiempos. El Grupo BMW anunciaba en el lanzamiento de su primera generación, en el Salón de París de 1998, que festejaría si llegaba a producir 100.000 unidades por año. Hoy, son más de 240.000 MINI los que salen anualmente desde su planta ubicada en Oxford, Inglaterra.

En la Argentina acaba de llegar el MINI segunda generación en su versión cabriolet. En general, repite la fórmula de la primera generación, con las cualidades que hemos mencionado.

El diseño y la presentación interior continúan siendo muy diferentes dentro de la industria del automóvil.

Todavía debe mejorar las ubicaciones del tablero de instrumentos y las teclas que accionan los levantavidrios eléctricos.

El arco antivuelco, que antes estaba fijo, se ha modificado por uno más moderno. En su lugar hay una barra, que se despliega en caso de un posible vuelco (en 150 milisegundos).

La capacidad del baúl tiene aspectos positivos y en contra. Si sólo se usa para el conductor y un acompañante, rebatiendo los respaldos de los asientos traseros se obtienen 600 litros. Un volumen enorme. En cambio, si se utiliza con las cuatro plazas con el techo cerrado cuenta con 170 litros, que se reducen a 125 en modo cabriolet.

Las plazas traseras son reducidas y sólo pueden alojarse con comodidad dos niños.

Además, otro aspecto para mejorar es que el Grupo BMW insiste en realizar sus autos sin rueda de auxilio. Una decisión que al usuario, en un viaje largo, puede traerle grandes dolores de cabeza. Sus neumáticos tienen el sistema run flat, por el cual pueden seguir circulando ante una pinchadura, pero no son suficiente para nuestros caminos.

Dinamismo inusual

Sin duda, las mejores cualidades del MINI Cabrio pasan por su dinamismo. Dirección, motor, suspensión deportiva y frenos se unen para obtener un placer de manejo inolvidable. El motor con una potencia de 175 CV permite prestaciones deportivas y la caja automática de seis velocidades también brinda un andar deportivo. Pero conviene saber que semejante capacidad deportiva no le permite lograr una marcha confortable en ciudad y su insonorización también es mejorable.

Se destaca por sus elementos de seguridad, y en confort le faltan la calefacción en los asientos y un sistema similar al Airscarf de Mercedes-Benz o al Airwave de Peugeot, que envían calor desde unas salidas especiales ubicadas entre los apoyacabezas y los asientos delanteros.

Por su prestigio y precio, una garantía de dos años es insuficiente.

El precio de casi 50.000 dólares es exagerado. En Europa este MINI tiene un valor promedio de 30.500 euros. Un Volkswagen Beetle Cabrio y el Peugeot 308 CC tienen valores semejantes. Aquí, el MINI cuesta 49.900 dólares; el Beetle, 37.000 dólares, y el 308 CC, 45.800 dólares.

En suma, con el prestigio que ha ganado avalado por su diseño y un comportamiento dinámico fuera de serie, el MINI Cabrio seduce con sus clásicas virtudes.





- A FAVOR

Capacidad del baúl para dos personas.

Comportamiento dinámico fuera de serie.

Dirección.

Diseño.

Frenos.

Motor.

Placer de conducción.

Presentación interior.

Seguridad.

EN CONTRA



Capacidad del baúl con techo abierto.

Confort de marcha.

Garantía.

Insonorización.

Espacio posterior.

Precio muy elevado.

Ubicación tablero y teclas de levantavidrios.

Sin rueda de auxilio.

Dejá tu comentario