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Derechos Humanos defenestra a Lubertino
Eduardo Luis Duhalde
«La paz y el respeto al otro en nuestra sociedad, donde conviven ciudadanos de distintos credos y orígenes y que son parte de las comunidades que han formado nuestra nacionalidad, no podrán ser alteradas por estas expresiones aisladas que no expresan el sentir de nuestro pueblo y de los poderes públicos», agregó Duhalde.
Prometió además que «se extremarán las acciones para impedir toda actitud que importe racismo o discriminación en el territorio argentino, por muy minoritarias que éstas sean. En todo de acuerdo con la legislación vigente, se perseguirá de inmediato estos actos delictivos que no pueden encontrar justificación en ningún análisis de situaciones internacionales del presente».
No es necesario hilar demasiado fino para entender que el comunicado es poco menos que una condena explícita al indefendible párrafo que lanzó Lubertino el miércoles para justificar su inacción ante los ataques que sufrieron entidades y empresarios de la comunidad judía. En esa oportunidad, la funcionaria dijo que «Israel violó los derechos internacionales y se le volvió en contra», justificando esos ataques contra ciudadanos argentinos en hechos que sucedieron del otro lado del mundo.
Prejuicios
En forma menos elíptica Sergio Burstein, miembro del grupo Familiares y Amigos de las Víctimas de la AMIA, le dijo a este diario que «Lubertino ya no tiene autoridad moral para permanecer un día más en su cargo: la frase que pronunció demuestra sus prejuicios y su falta de imparcialidad». Burstein agregó que «cómo puede ser que Lubertino no haya encontrado en nada de lo que dice o hace D'Elía una expresión de antisemitismo: él puede decir 'amo a los judíos', pero atrás tiene un cartel con un musulmán decapitando a un judío y hace ondear la bandera de Hizbulá, que nos mató a nuestros seres queridos en 1994».
En una obvia provocación, el dirigente piquetero paraoficial dijo que «los judíos deberían pedirle explicaciones a su Gobierno (por el israelí) por lo sucedido en Gaza». Para Burstein, «esto no es más que antisemitismo puro: D'Elía nos niega la condición de argentinos, nos asigna el triste rol de apátridas... ¿Qué más necesita Lubertino para actuar? Ya es tarde: perdió la poca autoridad moral que tenía y debe irse».
A su turno, Héctor Timerman, embajador argentino ante Estados Unidos, dijo ayer por radio que «las manifestaciones que supuestamente están criticando al Estado de Israel tienen un profundo antisemitismo». Agregó que «cuando un grupo se aproxima a las oficinas de un empresario judío y lo escracha sólo porque es judío, eso es antisemitismo y no tiene nada que ver con un conflicto internacional».
En relación con los grupos de izquierda que protagonizaron esos escraches a los que aludió el diplomático, dijo que eran «minoritarios», pero eludió pronunciarse sobre las actitudes y acciones de D'Elía. Agregó que le llamaba la atención «que salgan a hostigar cuando el conflicto es en Medio Oriente, habiendo muchos conflictos en todo el mundo».


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