3 de noviembre 2009 - 00:00

Desborda a EE.UU. la gripe A y escasean las vacunas

Largas colas y escasez de vacunas es lo que encuentran muchos estadounidenses cuando buscan inmunizar a sus hijos contra la gripe A. Con la llegada del otoño al Hemisferio Norte, la enfermedad vuelve a poner a prueba el sistema sanitario del país.
Largas colas y escasez de vacunas es lo que encuentran muchos estadounidenses cuando buscan inmunizar a sus hijos contra la gripe A. Con la llegada del otoño al Hemisferio Norte, la enfermedad vuelve a poner a prueba el sistema sanitario del país.
Washington - Con la gripe A H1N1 extendida por casi todo el país, unos 1.300 fallecidos a causa del virus y la declaración oficial de emergencia nacional, Estados Unidos afronta la pandemia sin alcanzar a vacunar siquiera al sector de riesgo, tanto por problemas logísticos como por faltante de dosis. En este contexto, se abre un nuevo frente para la Casa Blanca, cuando crecen las críticas por la demora en inmunizar a la población.

El grupo más vulnerable, encabezado por madres con bebés, niños con problemas respiratorios y mujeres embarazadas, según los parámetros científicos, excede la cantidad de dosis disponibles. Cuando Obama declaró la emergencia sanitaria hace 10 días, el país contaba con 16 millones de dosis, y algunos gobernadores habían requerido 10 veces más aplicaciones que las que habían recibido. Ante una queja pública del mandatario demócrata, cinco laboratorios autorizados aceleraron la producción, y hasta el viernes pasado se habían alcanzado 26,6 millones de aplicaciones, contra las 40 millones necesarias fijadas por el Departamento de Salud. Agravando los pronósticos, el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos informó ayer que los niños menores de 9 años necesitan una dosis doble de la vacuna, lo que aumenta la demanda.

Miles de personas que hicieron fila en los últimos días para ser vacunadas contra la llamada gripe porcina, por ejemplo en Rockville, suburbio de Washington, pero «desistieron cuando vieron que la cola era de un kilómetro, antes incluso de la apertura de la clínica», indicó el experto Steven Salzberg, director del Centro de Bioinformática y Biología Computacional de la Universidad de Maryland.

El tema se está tornando un objeto de debate político. Los senadores opositores Joseph Lieberman y Susan Collins se quejaron por carta de las demoras en distribuir vacunas ante la secretaria de Salud, Kathleen Sebelius.

Cuestionamientos

Subyace en el debate la pelea por la reforma sanitaria, el principal proyecto de Obama en política doméstica. De hecho, al declarar la emergencia sanitaria, el presidente flexibilizó el rígido sistema de salud del país, lo que fue cuestionado por sus críticos como una medida más simbólica que efectiva.

La semana pasada, cuando el índice de mortalidad infantil saltó por encima del promedio anual en la temporada de gripe, muchos centros de vacunación cerraron abruptamente sus puertas, ante el agotamiento de las reservas. Por caso, el condado de Montgomery tenía sólo 250 dosis de vacunas disponibles, y sólo 8.800 personas -sobre un millón- habían sido inoculadas.

El temor crece por la incertidumbre de las características del rebrote, que coincide con la llegada de frías temperaturas, y la eventual modificación de la cepa que se expandió desde México hace ocho meses.

Otra arista del problema es que el grupo de mayor riesgo no acude a los centros sanitarios. El director de los Centros de Prevención y Control de Enfermedades estadounidense (CDC), Thomas Frieden, afirmó que «una de las cosas que nos ha sorprendido ver es que incluso entre las personas que poseen condiciones subyacentes como asma, enfermedades coronarias o a los pulmones, sólo la mitad busca cuidado».

Las firmas AstraZeneca, Sanofi-Aventis, Australias CSL, GlaxoSmithKline y Novartis se comprometieron a abastecer 10 millones de dosis extra para la próxima semana, informó el sábado la secretaria de Salud. La funcionaria declaró que las cinco farmacéuticas habían encarado un objetivo «mayormente optimista» que resultó ser errado. Para el período crítico, la cartera de Sebelius había previsto la producción de 20 millones de dosis semanales, y hasta ahora sólo se habría alcanzado la mitad de esa cifra.

Víctimas fatales

El último balance indica que 114 niños murieron a causa del virus en Estados Unidos desde abril, en un período en que usualmente no hay casos de influenza, según la CDC.

Investigadores estimaron que hasta 5,7 millones de personas en el país se contagiaron hasta ahora, y al menos 1.300 murieron. Tampoco registra antecedentes la extensión territorial del contagio, que llega a 48 de los 50 estados del país.

El antecedente de 1918, con la denominada «gripe española» que agravó su peligrosidad en una segunda ola de contagio, enciende la alerta. «Si hoy tuviésemos una cepa de influenza tan contagiosa, la cosa podría ser tan mala como en 1918», indicó Salzberg. «Podría ser incluso peor, porque ahora nos mezclamos con mayor facilidad, viajamos mucho más rápido» que antes, dijo. Pero David Beshai, profesor del John Hopkins Bloomberg School of Public Health, opinó que «una réplica de la pandemia de 1918 no es algo probable. En 1918 la enfermedad que mató a tanta gente ocurrió en un mundo distinto al actual. La nutrición era pobre, nuestros hospitales deficitarios; no había ni respiradores artificiales en las unidades intensivas», agregó Beshai.

Agencias Reuters, EFE, ANSA y AFP

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