“Desde el inicio sentimos presión contra el FIBA”

Edición Impresa

El Festival Internacional de Teatro (FIBA) terminó este fin de semana y mañana sus directores, Rubén Szuchmacher y Alberto Ligaluppi, se reunirán con el Ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, para brindarle un informe sobre esta VII Edición, en la que no todas fueron rosas. Dialogamos con ellos.

Periodista: En varias funciones se escucharon insultos contra Mauricio Macri ¿Fue un obstáculo para ustedes quedar ligados a la gestión del PRO?

Rubén Szuchmacher: Me parece que parte de la madurez política de una sociedad tiene que ver con diferenciar cuáles son las cuestiones de Estado y cuáles las de Gobierno. Desde el momento en que nos citaron para preparar el FIBA 2009, nadie nos dijo lo que teníamos que hacer. Pudimos programar con total libertad. No es que elegimos esta programación porque tuviéramos poco dinero o estuviéramos ceñidos al presupuesto, como se dijo. Eso no es verdad. Nuestra decisión con respecto a los espectáculos elegidos respondió a un criterio ideológico-político.

Alberto Ligaluppi: Fue algo que incluso pensamos y diseñamos antes de hablar con Lombardi y de tener un presupuesto. No elegimos «obras chicas» como dijeron por ahí.

R.S.: No creemos que las obras del chileno Calderón sean chicas o que lo sea «La comisión central de la infancia» porque tiene un solo actor. Es inevitable que la gente compare, como ocurre en todos los festivales, esto es más grande, esto es más chico. ¡Como si ése fuera el tema! Lo que le pesa a la comunidad local -casi al borde la intolerancia- es que un gobierno de estas características pueda tener un Festival de Teatro. Entonces, si una obra tiene un solo actor, es porque el gobierno está en contra de la cultura.

P.: Hubo críticas a la organización.

R.S.:
Pertenece al mismo orden de cosas. Cualquier contingencia de tipo organizacional -las boleterías que nunca funcionan diez puntos durante el primer día de cualquier festival o si un espectáculo empezaba más tarde por alguna contingencia técnica- todo era interpretado, por poco, como un atentado a la libertad humana.

P.: El público también se quejó. ¿Piensan que ellos también se dejaron llevar por prejuicios?

R.S.: Y, al principio, hubo como una presión en contra del Festival. Nosotros tuvimos la sensación de que había cierto temor y desconfianza por parte de la comunidad. La idea era que habíamos invitado a espectáculos desconocidos. Pero con el transcurrir de los días algunos se aventuraron y vinieron a ver las obras.

A.L.: En este festival hubo mayor oferta de entradas que en las últimas ediciones porque se ofrecieron más espectáculos. Y estamos muy satisfechos de haber promovido el encuentro entre artistas argentinos y extranjeros. Ahora está en los grupos, está en la gente la posibilidad de estrechar este vínculo. Esa opción que tuvieron los curadores y programadores de perderse en Buenos Aires, creo que va a repercutir en que muchos grupos ahora van a tener acceso a otros festivales. Pero eso es algo que se verá en un futuro.

P.: Sin embargo, muchos teatristas se lamentaron de que muy pocos programadores iban a ver sus espectáculos, ya que preferían conocer lo nuevo de Daniel Veronese y de otros artistas ya consagrados en el exterior.

R.S.:
Así son los curadores del mundo. Nosotros invitamos a los que quisieron venir y el pasaje se lo pagaron ellos, sólo le cubrimos la comida y el alojamiento. Luego de señalarle la programación que estaba dentro del Festival, le dimos la posibilidad de ver lo que quisieran.

A.L.: Además de hacer una selección en Buenos Aires de teatro muy joven que para ellos fue muy impactante.

R.S.: Ahora, si los curadores quieren comprar mercado. Nosotros combatimos esa idea todo el tiempo, pero no nos podíamos meter en sus decisiones. Lo que sí tenemos claro es que para la próxima edición del FIBA no vamos a invitar a nadie que no haya invitado a alguno de los espectáculos argentinos que programamos en éste.

P.: Hubo espectáculos que ya pasaron por otros festivales.

R.S.: Sí. Klata es uno de los directores más importantes de Polonia; el grupo coreano es conocidísimo en Corea y otros elencos son muy celebrados en Europa, pero acá no lo conoce ni el loro. No es que invitamos a artistas desconocidos, la diferencia está en que no los sacamos del mercado de Festivales.

A.L.: En los festivales hay un grupo de obras que se mueven permanentemente. Ninguna de nuestros espectáculos era de ese paquete de obras que están en todos lados.

P.: ¿Ya están pensando en la edición del 2011?

A.L.: Ahora estamos abocados a hacer un buen cierre, algo que en general los festivales no lo hacen: tener un archivo muy correcto, saber quién vino, quién no vino, qué curadores vieron las obras, etcétera. Tenemos muchísima información que procesar, más allá de que empecemos a trabajar para el 2011.

P.: ¿Algo para destacar?

R.S.: El equipo técnico argentino. Ellos son los héroes de este festival, lo hicieron posible por su profesionalidad y dedicación. No es fácil tener que trabajar con 21 elencos y sus respectivos espectáculos. Gente que uno presupone muy profesional y resulta que a la hora de trabajar te encontrás con que algunos son unos freakies. Estamos muy contentos de haber trabajado sobre la transformación de ciertas tramas secretas del festival, como la relación entre salas y elenco, la nómina de curadores, el acuerdo con el Instituto Nacional del Teatro y también fue importante que las escenografías se hicieran en Buenos Aires.

Entrevista de Patricia Espinosa

Dejá tu comentario