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Detienen los Castro a decenas de opositores en el funeral de Payá
Ofelia Acevedo, viuda y compañera de militancia de Oswaldo Payá, deja una rosa en la tumba de su esposo, fallecido en un supuesto accidente el domingo.
Con las manos en alto, haciendo la L de libertad y la V de la victoria, dos centenares de personas, gran parte de ellos adherentes al Movimiento Cristiano Liberación (MCL) fundado y encabezado por Payá, dieron el último adiós a su líder en un panteón familiar del Cementerio de Colón en La Habana.
Poco antes, al término de la misa fúnebre, hubo un incidente entre disidentes y militantes del régimen, lo que derivó en la detención de varios opositores, entre los que se encontraba Fariñas, que fueron subidos a la fuerza a dos colectivos por agentes de civil. Fariñas, un psicólogo de 50 años que cumplió varias huelgas de hambre contra el régimen, vestía una remera con el rostro de Payá.
Tanto Payá (en 2002) como Fariñas (2010) recibieron el Premio Sajarov del Parlamento Europeo, al igual que las opositoras Damas de Blanco (2005), cuya fundadora, Laura Pollán, falleció el 14 de octubre de 2011 por problemas de salud.
Payá, un ingeniero de 60 años, perdió la vida el domingo en un accidente de tránsito cerca de Bayamo (744 km de La Habana), cuando el auto en que viajaba con el opositor Harold Cepero y dos activistas políticos extranjeros, perdió el control y chocó contra un árbol, según las autoridades.
Dos hijos de Payá contradijeron la versión oficial del hecho y sostuvieron que el automóvil alquilado en que viajaba su padre fue embestido en varias oportunidadeds por un camión, lo que provocó el accidente. «Por respeto a mi padre y a mi amigo Harold, yo tengo el deber, yo responsabilizo al Gobierno cubano por la integridad física de mis dos hermanos, de mi madre y de toda mi familia», dijo Rosa María Payá en el templo ante unas 200 personas, incluida la alta jerarquía de la Iglesia Católica.
La opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos, tolerada por el régimen, insiste en que se trató de un «trágico accidente» vial, y responsabilizó al Gobierno sólo por el «pésimo estado» de las rutas.
En el auto viajaban el español Ángel Carromero Barrios (del conservador Partido Popular), quien conducía el automóvil y fue detenido para prestar declaraciones a la Policía, y el demócratacristiano sueco Jens Aron Modig, ambos de 27 años, que resultaron con heridas leves.
Carromero, que el lunes prestó declaración durante varias horas, «volvió ayer a responder a las preguntas de las autoridades cubanas», indicó el diario madrileño El Mundo en su sitio de internet.
El militante, que conducía el vehículo del accidente, permanecía bajo arresto sin que se le presentaran cargos dado que la Policía todavía no había reconstruido los hechos. Según la versión oficial difundida por el diario Granma y ratificada incluso por organizaciones disidentes del régimen, Carromero «perdió el control» del vehículo e «impactó contra un árbol».
La misa fúnebre fue oficiada por el cardenal Jaime Ortega, durante la cual leyó un mensaje del papa Benedicto XVI, quien le pidió «hacer llegar a los familiares de los fallecidos su más sentido pésame y cercanía espiritual, a la vez que suplica al Todopoderoso el total restablecimiento de los que resultaron heridos».
Ortega zanjó en su homilía las diferencias que Payá marcó en los últimos años con La Iglesia, y su papel mediador ante las autoridades cubanas, así como con un grupo de laicos, cercanos al cardenal. «Oswaldo vivió el papel desgarrador de ser un laico cristiano con una opción política en total fidelidad a sus ideas, sin dejar por esto de ser fiel a la Iglesia hasta el final de su vida», dijo Ortega.
Ofelia Acevedo, esposa y compañera de lucha política de Payá, aseguró ante los asistentes a la misa que «con más fuerza, el MCL continuará su labor», ya que «nos inspira y nos llena de esperanza y confianza el amor sin límites a Cuba de Oswaldo y de Harold, un amor que les llevó a entregar sus vidas».
Un periodista de Bayamo publicó en su página de la red social Facebook (www.fotos del auto accidentado, un Hyundai Accent azul, en el que se aprecia un fuerte impacto en el costado izquierdo trasero. En el asiento trasero viajaban los dos cubanos muertos y adelante los extranjeros.
El deceso de Payá provocó reacciones de pesar en Estados Unidos, América Latina y Europa, y cuestionamientos hacia el régimen. Payá alcanzó notoriedad cuando entregó al Parlamento cubano 11.020 firmas en respaldo al «Proyecto Varela».
Agencias AFP, EFE, ANSA, Reuters y DPA; y Ámbito Financiero


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