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Diálogos
«El desconocimiento por parte de las autoridades de cómo funciona el mercado del trigo ya es intolerable. Las medidas del Gobierno han desvirtuado absolutamente el proceso de formación de precios de la plaza triguera hasta bloquear el mercado», aseguró ayer a este diario el vicepresidente de la consultora agropecuaria Nóvitas SA, Enrique Erize.
Periodista: ¿Las negociaciones para destrabar el conflicto del trigo van bien encaminadas?
Enrique Erize: No, en absoluto. Quedó confirmado que la plaza triguera iba camino a ser una nueva trampa mortal para el productor. El desconocimiento por parte de las autoridades de cómo funciona este mercado ya es intolerable y los errores se repiten sin solución de continuidad. El cliente de nuestro saldo exportable es Brasil. Siempre fue así. El trigo argentino tiene en Brasil una ventaja arancelaria excluyente para otros orígenes alternativos como Estados Unidos o Canadá. Sin embargo, el Gobierno abre los registros de exportación cuando Brasil dispone de su propia producción para moler y los cierra cuando los molinos brasileños salen al mercado. Es algo increíble.
P.: ¿Dónde radica la génesis del problema?
E.E.: En errores de apreciación y de diagnóstico que algunos ven como casual. En otras palabras, alguien le «vendió» al matrimonio K la necesidad de defender la «mesa de los argentinos» y la historia del valor agregado en trigo. A partir de ambas falacias, comienzan las medidas que han desvirtuado absolutamente el proceso de formación de precios de la plaza triguera hasta bloquear el mercado.
P.: ¿Por qué opina que las premisas de Gobierno son falsas?
E.E.: Primero, porque el trigo influye tan sólo un 12/15% en el valor del pan. Segundo, porque es falso definir al consumo interno de trigo en 6,5 millones de toneladas y bloquear su comercialización externa. Con algo más de 2,5 millones comemos pan los 40 millones de argentinos.
P.: Propiciar valor agregado suena entendible, ¿por qué lo critica?
E.E.: Porque en este caso se trata de un delirio. El mundo produce casi 700 millones de toneladas de trigo por año y se importa solamente el 18%. Además, el comercio mundial de harina entre países de sólo 10 millones como consecuencia del proteccionismo. Hay países que son verdaderas fortalezas arancelarias. «Hay que exportar fideos con marca», pontifican algunos supuestos expertos. Me pregunto: ¿a quién? EE.UU., una nación de avanzada en materia de valor agregado, exporta por año 23 millones de toneladas de trigo a granel. ¿Será porque son tontos? La cuestión no es tan sencilla como la pintan algunos.


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