- ámbito
- Edición Impresa
Diálogos en Wall Street
¿Se terminó la magia del plan Merkozy? Los mismos mercados a los que no les preocupó la ausencia de una bazuca ahora lo echan en falta. Le preguntamos al experto personificado en la figura de Gordon Gekko si China y Japón van a aportar los recursos que se necesitan para montar una artillería que establezca respeto. Y la contestación es tajante. Si Europa no involucra primero su propio dinero, nadie más lo hará.
Gordon Gekko: No es para tanto.
P.: Pero duró poco y nada.
G.G.: Un tropezón no es caída. Y menos a fin de mes después de un mes que deparó resultados muy generosos.
P.: ¿Se trata sólo de una toma de ganancias?
G.G.: Es fundamentalmente una toma de ganancias.
P.: MF Global, un broker-dealer presidido por John Corzine (exmandamás de Goldman Sachs), decidió pedir su bancarrota. ¿No es señal de un desarreglo más profundo? ¿No nos avisa que la crisis se apresta a dar un nuevo zarpazo?
G.G.: No es reflejo de una situación generalizable. Ni siquiera es una sorpresa completa. Estaba en la cuerda floja hace rato. Sin dar atisbos de mejoría.
P.: ¿Es un hecho ajeno a los avatares de Europa?
G.G.: La apuesta de Corzine pasó por el arbitraje agresivo de deuda soberana de Europa. Demasiado agresivo. Pero no constituye un problema sistémico.
P.: ¿No habilitará un nuevo round de la crisis financiera?
G.G.: No es otro Dexia. No tiene entidad suficiente.
P.: Aun así, se percibe un brusco cambio de ánimo. Regresó el nerviosismo que la cumbre europea debía ahuyentar. ¿Cómo lo explica?
G.G.: Italia. La deuda a cinco años, en un récord absoluto de tasas. Los bonos a diez años rinden el 6,10% después de una muy pobre subasta el viernes pasado, cuando hubo que pagar por encima del 6% para concretarla.
P.: Aquí no hay toma de ganancias. Es que no hubo ganancias ni antes ni después de anunciado el plan de Merkel y Sarkozy.
G.G.: Aquí talla la falta de dientes que tiene el plan. Queda claro que Europa no fue capaz de montar un esquema de intervención contundente.
P.: La gran bazuca.
G.G.: Tal cual.
P.: Se prometió que China iba a participar. Pero no parece ser así.
G.G.: Esa línea de argumentación -que Sarkozy iba a hablar con el premier chino para sumarlo en el emprendimiento- es una improvisación lamentable.
P.: Se habló de China y de Japón. ¿Será que Asia se ocupará de ir al rescate de Europa?
G.G.: Si Europa no involucra su propio dinero, nadie más lo hará. Más allá de las declaraciones de forma. Es insólito pensar otra cosa. Ya los chinos dijeron con elegancia que no les agrada ser vistos como proveedores de dinero tonto.
P.: Japón fue más receptivo.
G.G.: Todo lo que usted quiera, pero no se engañe. Si Europa necesita establecer un muro cortafuegos, no puede pretender tomar distancia, no chamuscarse y que lo hagan los demás. Eso no funcionará nunca.
P.: Pero Japón ha dicho que le interesa comprar deuda europea.
G.G.: Seguro. Y ya lo ha hecho en gran escala. Se estima que es el principal comprador de las obligaciones de la Facilidad de Estabilidad Financiera (FEEF) con algo así como el 20% del total.
P.: Entonces...
G.G.: Tenga presente que China prometió comprar deuda de todos los países europeos a los que la crisis zamarreó. Busque las declaraciones en la prensa, en los momentos álgidos, y las encontrará con facilidad.
P.: ¿Prometió, pero no cumplió?
G.G.: Pienso que China habrá cumplido. Tiene que haber hecho compras. El tema es otro. Usted no puede exigirle a un tercero que le ponga el pecho a rajatabla a una crisis que no es la suya. ¿Por qué pensar que a los asiáticos les agrada perder dinero? Como cualquiera, no mastican vidrio. Los chinos inventaron la pólvora, saben que no es comestible.
P.: ¿Su participación es un bluff?
G.G.: Es un bluff europeo. Un relleno de último momento que las autoridades europeas lanzaron para cubrir un vacío de su estrategia, la falta de la bendita bazuca. Piénselo bien: si Alemania -que es el patrón de la zona del euro- quiere acotar sus riesgos; si el Bundestag fija un límite de 211 mil millones de euros de exposición y ni un solo euro adicional, ¿por qué cabría esperar que Asia quiera cubrir la diferencia con lo que de veras se necesita para aplacar la crisis definitivamente? ¿A su propio riesgo?
P.: No tiene sentido.
G.G.: Tal cual. Ahora bien, si Alemania le pone la rúbrica, Asia está para comprar toneladas de esos bonos. Como cuando Rusia dice que tiene 10 mil millones de dólares para ayudar a Europa a través del FMI. Es una lógica similar: Rusia quiere tomar el riesgo FMI y que el Fondo preste y se ocupe de cobrarle a Europa. Rusia no está para prestarle un solo dólar financiero a Italia.
P.: Mientras sea así, el plan Merkozy es muy endeble. La crisis puede empujar a Italia a una espiral de tasas en alza. Sólo se cuenta con el BCE para dar esta batalla. Y no es un arma infalible. A decir verdad, cuando el BCE comenzó con las compras de deuda italiana, el rendimiento era del 5,60%. Pese a su intervención, las tasas a diez años subieron medio punto.
G.G.: El BCE no persigue una política con un objetivo de tasa de interés. Más bien a lo que apunta es a minimizar su intervención. Las tasas bajan al principio, el BCE recorta sus compras y cuando surge un contratiempo vuelven a subir sin mucha oposición. El BCE camina detrás. La falta de un compromiso firme del BCE es el talón de Aquiles de Europa.
P.: Mario Draghi asume al frente del BCE en reemplazo de Jean-Claude Trichet. El mercado de bonos no le dio una cordial bienvenida.
G.G.: Draghi afirmó la semana pasada que el BCE continuará con las compras de deuda. Trichet dijo después que no se lo había interpretado correctamente. Que ahora que los Gobiernos tenían un plan, van a hacerse cargo del tema y el BCE podrá desligarse. Parte del ruido de hoy tiene que ver, sin duda, con este entredicho. Europa no sólo tiene un talón de Aquiles y se resiste a cubrirlo. También nos lo recuerda con insistencia.


Dejá tu comentario