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Diálogos en Wall Street
La Fed se animó y lanzó el “tapering”. Los mercados se animaron y ensayaron un voto de confianza. Gordon Gekko también se animó a contestar nuestros interrogantes.
Gordon Gekko: Estaba todo muy conversado. Desde mayo, que fue cuando Bernanke abrió la boca por primera vez. O, si quiere, desde abril, cuando la propia Janet Yellen sugirió el tema con bastante clarividencia.
P.: ¿Qué significa el "tapering" en concreto?
G.G.: Que la Fed, a partir de enero, comprará 75 mil millones de dólares en bonos por mes en vez de los anteriores 85 mil millones.
P.: No suena como un cambio de magnitud decisiva.
G.G.: No lo es. Importa sí como señal...
P.: Comenzó la cuenta regresiva de la política monetaria no convencional.
G.G.: Con precisión, del QE3. Las tasas cortas en la zona cero quedarán allí por mucho tiempo más. No hay intención todavía de removerlas.
P.: Hay festejos no anticipados en los mercados y no hubo que lamentar víctimas fatales.
G.G.: Al oro no le sentó bien la noticia y derrapó por debajo de los 1.200 dólares la onza. Pero su comportamiento retraído es más la excepción que la regla.
P.: Piensa que la reacción que se produjo es la que la Fed quería obtener con el anuncio.
G.G.: No creo que presente queja. Así como lo ve, tuvo que trabajar más de medio año para desplegar la iniciativa sin causar trauma. En su momento, las cosas no salieron bien. La idea era ensayar este paso en septiembre y no pudo ser.
P.: ¿Qué se modificó ahora -con respecto a septiembre- que permitió iniciar el "tapering" sin que nadie perezca en el intento?
G.G.: Desde un primer momento, la Fed machacó con la idea de que moderar la compra de bonos (hasta su extinción) no era sinónimo de voluntad de endurecimiento monetario.
P.: Ni de suba inminente de tasas de interés.
G.G.: Tal cual.
P.: En septiembre la Fed no convencía y ahora, sí. ¿Por qué?
G.G.: Mucha paciencia y saliva. La comunicación se perfeccionó. Las carteras se acomodaron. Y, finalmente, se logró la sintonía. El lenguaje usado es cuidadoso: la Fed afirma en el comunicado oficial que las tasas se mantendrán en el entorno de cero hasta "bien pasado" el momento en que la tasa de desempleo perfore el nivel del 6,5%.
P.: Es muy cuidadoso; tanto que no se anima a ser preciso. Viene cifrado. Hoy la desocupación ronda el 7%. ¿Cuándo será ese momento?
G.G.: La Fed proyecta una tasa de desempleo del 6,5% para fines de 2014. Y sus miembros vislumbran una suba de tasas recién para fines de 2015. Pero además el comunicado le dio cabida formal a la preocupación por la baja inflación. El tiempo de espera podría alargarse si las proyecciones de inflación persisten por debajo de la meta del 2% anual.
P.: Es una manera de suavizar el anuncio. De amortiguar sus consecuencias.
G.G.: No fue el único recurso empleado. La Fed también disminuyó el "techo" de la inflación estimada para este año y el próximo. Y lo mismo hizo con la magnitud de la suba esperada de las tasas cortas a fines de 2015 y 2016.
P.: El anuncio del "tapering" es todo un trabajo de artesanía.
G.G.: Las cosas no salen así por casualidad.
P.: En enero hay otra reunión. ¿Volverá a recortarse la compra de bonos? ¿A 65 mil millones de dólares, quizás?
G.G.: Si nada se rompe, sí. Es la idea que flotó Bernanke.
P.: ¿Piensa que su sucesora, Janet Yellen, puede rectificar el rumbo? Ella presidirá el cónclave de marzo (si el Senado, como se cree, la confirma)...
G.G.: Yellen votó a favor. Nada hace presumir que piense muy diferente.
P.: Si esto es así tendremos QE3 todo el año que viene, aunque con montos declinantes. Pero recién se extinguiría en diciembre...
G.G.: En principio es lo que dio a entender Bernanke. Si en junio pensaba que iba a ocurrir a mitad de año, ahora sería a fines de 2014. Si las cosas van bien, es muy probable, sin embargo, que el volumen de los recortes aumente y el programa salga de escena no mucho después de junio.
P.: Da la sensación de que se han matado dos pájaros de un tiro. El "tabú de tocar el QE3. Y el peso de la responsabilidad que podía caer sobre Yellen de tener que estrenar su mandato con esta decisión crítica. En ese sentido, adelantarse parece haber sido una alternativa inteligente. Hacia adelante, despeja el panorama.
G.G.: Nadie ha pataleado, salvo Eric Rosengren de la Fed de Boston (y que disienta una paloma no suele ser grave), lo que tratándose de QE3 es todo un récord.


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