- ámbito
- Edición Impresa
Diálogos en Wall Street
Semana plena de anuncios que incluyen balances, indicadores económicos y una nueva reunión de la Fed. Wall Street pisa con cuidado y Gordon Gekko no descarta que los precios se estacionen en la medianía de una franja estable por algún tiempo.

Gordon Gekko: Estamos avisados.
P.: ¿Es lo mismo que nada?
G.G.: No, es mucho mejor. Es la "pared de preocupación" sin la cual se hace difícil trepar.
P.: Hay reunión de la Fed en puertas y el miércoles se conocerá el veredicto. Después de leer a Richard Fisher de la Fed de Dallas tenemos derecho a pensar que el banco central puede emerger con un discurso de mayor dureza.
G.G.: No se olvide que Fisher milita en el ala más beligerante de la Fed. Ala muy respetable, pero que no predomina en la toma de decisiones.
P.: Ocurrió también con el "tapering". Lo suyo es predicar en el desierto hasta que, entre tanta arena y tantas dunas, finalmente se hace escuchar.
G.G.: Hay que darle tiempo al tiempo. El año próximo, no tengo dudas, los halcones formarán parte de la corriente principal. Hoy no es el caso. Yellen no piensa, como dice Fisher, que el riesgo más importante sea mantener la política monetaria "demasiado blanda, demasiado tiempo". Está más urgida por la voluntad de remediar a fondo las fragilidades del mercado laboral.
P.: La Bolsa parece haber pisado el freno. Duda. No le sorprendería, con los últimos datos económicos en mano, que la Fed mudase su posición y adelantara su agenda.
G.G.: Esta semana viene cargada como pocas. Balances a granel, datos económicos relevantes, la reunión de la Fed. Después los compromisos ralean, prácticamente, hasta la semana de Jackson Hole (21 de agosto) cuando, como todos los años, los banqueros centrales de medio mundo se encuentren en las montañas de Wyoming e intercambien impresiones, infidencias y estrategias. Un paso en falso, con tanta información en el tubo de producción, puede costar un gran dolor de cabeza. Es mejor acurrucarse y reaccionar después con la certeza de un número en firme.
P.: ¿No cree que la economía -y los mercados- ya están a la temperatura justa como para absorber un cambio de libreto, el anuncio de que pronto pasaremos a la fase de salida de las tasas cero?
G.G.: ¿Cuál es la prisa? Cuando las palomas digan lo que hoy escribe Richard Fisher será el momento, pero uno no observa ni siquiera la migración de una única golondrina. Tal vez en Jackson Hole, que es el escenario ideal para plantear una visión de largo plazo, tengamos un boceto de qué es lo que la Fed se trae entre manos para regresar a la normalidad. Allí podrá contarnos cómo será 2015. Pero faltan tres semanas. Y, quizás, el aliciente de una tirada de números económicos más robustos.
P.: Wall Street avanza, pero con sumo cuidado. Se diría que no tiene el empuje furibundo de otras épocas aunque se ubica en alturas nunca vistas.
G.G.: Si usted me asegura un mercado lateral -moviéndose en un rango de cotizaciones no muy diferentes de las vigentes- se lo compro sin objeciones. Creo que los balances son una fuerza muy favorable, las noticias de fusiones y compras empresarias, también; y que la Fed no va a torcer el rumbo. Pero para continuar escalando, con todas las dudas existenciales en danza, es probable que no alcance.
P.: No es una decisión sencilla entrar con dinero fresco a la Bolsa, a estos precios, con tantas alusiones a excesos y burbujas...
G.G.: Suponga que surgen dos disensos en la Fed -Richard Fisher y Charles Plosser- el miércoles. Eso es posible, no altera el balance de poder, pero va a meter ruido. No va a entrar mucha plata a la Bolsa a estos precios, pero, ¿después de un resbalón? Esa es la pregunta clave: ¿una caída será oportunidad de compra? Pienso que sí. Y eso nos metería en un rango de cotizaciones, por un tiempo, hasta que se despejen los interrogantes. Por ejemplo, en Jackson Hole.

Dejá tu comentario