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Diálogos en Wall Street
Muchas voces de la Fed se hicieron oir ayer. Algunas con expresiones muy fuertes. ¿Nos están bajando un nuevo discurso? ¿O es una falsa alarma? Gekko espera un mensaje más duro pero, de momento, lo que escucha es solamente ruido.

Gordon Gekko: Nada que yo sepa...
P.: De repente uno escucha a un batallón de oradores. Cada uno con su libro. Brotan como hongos después de la lluvia, ahora que salió el sol.
G.G.: La regla número uno es detectar si están repitiendo un mismo mensaje.
P.: Todo lo contrario.
G.G.: Tal cual. Entonces, como le decía, no pasa nada. Aunque hay que estar preparado para una Fed más áspera a medida que se acerque diciembre.
P.: Y la Bolsa persevere en los récords...
G.G.: Correcto.
P.: Charles Plosser dijo que estaba muy preocupado por las bajas tasas de interés.
G.G.: Es un halcón que está muy convencido de su postura. Créale.
P.: Arriesgó que también nosotros deberíamos preocuparnos.
G.G.: Tiene dos halcones hoy con voz y voto, Plosser y Richard Fisher. Los dos abogan por elevar las tasas de interés. Ambos piensan que ya es tiempo de moverse.
P.: A su juicio, estamos jugando a la ruleta rusa con la economía de los EEUU. Es una afirmación fuerte.
G.G.: Cuando esto lo repita Bill Dudley, de la Fed de Nueva York, será la hora señalada. No es el caso. Fred Rosenberg, de la Boston Fed, hoy mismo, apuntó lo contrario. Dijo que hay que ser paciente, y que no hay que apurar la suba hasta que podamos asegurar que la economía se monta a un sendero que permita alcanzar la meta de inflación del 2% y el pleno empleo, ambos.
P.: Es una pulseada que, de repente, se decidió ventilar públicamente. Dick Fisher también saltó al ruedo, comparó la suba de tasas con la cacería de patos, "hay que disparar ahora o fallaremos el blanco". ¿Qué pasó?
G.G.: Nada nuevo. Es el debate que viene de años. Haber contenido el impulso de apretar el gatillo, mantenerse quieto, no ha dado motivos de arrepentimiento. Y creo que es una posición que gana predicamento cuando se observa la suba del dólar contra las principales divisas, y la caída del precio del crudo y la del oro.
P.: Con un dólar más firme, tácitamente, el endurecimiento monetario ya debutó.
G.G.: Pari passu con el repunte del dólar, los últimos seis meses, los futuros de algodón y soja retrocedieron más del 30%; los de maíz, trigo y cerdo, más del 25%; crudo, jugo de naranja y arroz, más del 20%; plata, platino y heating oil, más del 15%. Y sigue la lista...
P.: Un patrón de bajas no muy diferente del que produciría un alza de tasas de interés.
G.G.: Así es. Y la inflación efectiva está en offside. Por defecto. Se ubica medio punto por debajo de su meta. Es difícil argumentar a favor de anticipar la suba de tasas. Entre otras razones, por el temor de que se produzca un derrumbe, que obligue luego a tener que retirarla.
P.: El error del BCE en su momento.
G.G.: Error doble. En 2008, en la antesala de Lehman, y luego, otra vez, en 2011... ¿Cómo terminó la película? Vale aquello de "vísteme despacio, que estoy apurado". La Fed sacó a flote a la economía y ya terminó con la expansión cuantitativa, el BCE arrastra a una economía moribunda y deberá meterse de lleno en la compra de bonos y el fondeo a los bancos.
P.: Igualmente piensa que la Fed endurecerá el discurso...
G.G.: Estamos ya en la fase de "ablande". Y no me sorprendería que en la reunión de diciembre, con un marco de solidez bursátil detrás, la Fed decida reescribir su comunicado, quitar la referencia al "tiempo considerable" que durarán las tasas cero, y sentarse a ver los efectos.
P.: Será un shock para estos mercados tan confiados en sí mismos.
G.G.: Nos avisarán la intención. De a poco, para evitar el trauma. De ahí el interés de prestar atención al desfile de oradores. Pero tampoco irán mucho más allá del apretón verbal.


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