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Diálogos en Wall Street
Gran expectativa por la reunión de la Fed y el banco central no defraudó. Wall Street retomó el vigor de sus mejores días. Con Gordon Gekko desmenuzamos las jugosas novedades.

Gordon Gekko: Calmó los ánimos.
P.: Vino, lanzó su comunicado y apagó las llamas del incendio petrolero.
G.G.: No todo lo que ardía era exceso de combustible, también se recelaba por el cambio de lenguaje de la Fed. Hubo señales previas de que el giro podía resultar agresivo.
P.: Falsa alarma. En los dos terrenos. El barril, muy volátil, mantuvo sus precios y la Fed no fue nada hostil.
G.G.: Mejor así.
P.: Vamos por partes, la Fed no considera que el shock petrolero sea un tema demasiado importante como para alterar sus planes.
G.G.: Como dijo Yellen en la conferencia de prensa posterior, la baja de precios es un fenómeno positivo para los EE.UU.
P.: Pero nada tan relevante como lo juzgan los mercados.
G.G.: Mire las proyecciones económicas -que fueron actualizadas- y se dará cuenta cabal. La Fed esperaba en septiembre que el PBI creciera entre el 2,6% y el 2,9% el año próximo. Y no modificó un ápice la estimación.
P.: No ve un gran impulso a la actividad.
G.G.: Ni siquiera corrigió el rango amplio de crecimiento previsto que va del 2,1% al 3,2%.
P.: Mucho ruido y pocas nueces. ¿El shock es lo mismo que nada?
G.G.: Anticipa una disminución en la inflación minorista del año próximo. En septiembre creía que iba a fluctuar entre el 1,6% y el 1,9%. Ahora estima que se moverá entre el 1% y el 1,6%. Pero es un efecto temporario. Para 2016 mantiene el rango entre un 1,7% y el 2%.
P.: La Fed, entonces, no se distraerá con los avatares de la energía.
G.G.: Salvo que pasen a mayores. Toda la política es dependiente de la salud de la economía.
P.: Si todo marcha como se prevé, la próxima faena será subir las tasas de interés de corto plazo. Abandonar la política de tasas cero y desandar el camino a la normalidad. La Fed dice ahora que será paciente antes de empezar con los retoques, ¿qué significa?
G.G.: Las intenciones del banco central no cambiaron, Yellen dixit. El texto del comunicado, sí.
P.: Desapareció, por fin, la referencia al "tiempo considerable" de espera antes de poner manos a la obra.
G.G.: En rigor, la frase sigue presente, pero el énfasis se desplazó al carácter "paciente" que la Fed promete asumir.
P.: La impresión que uno tiene es que la Fed nos exige más análisis literario que financiero.
G.G.: La retórica es la única munición que hoy se puede usar generosamente sin provocar desmanes. Aun así fíjese que la Fed no se atrevió a borrar de un plumazo la leyenda "tiempo considerable".
P.: Señal de que no quería levantar olas.
G.G.: Correcto.
P.: Y, en términos concretos, ¿qué debemos entender? La suba de tasas, ¿ocurrirá, cuándo?
G.G.: Es altamente improbable que suceda antes de las próximas dos reuniones de la Fed. Son palabras de Yellen.
P.: ¡Mi Dios! ¿Y eso cuándo cae?
G.G.: El mensaje es simple: de no mediar imprevistos, hay protección para el primer trimestre del año que viene.
P.: O sea "paciencia," como antes "tiempo considerable", significan la misma cosa. Suba de tasas en junio.
G.G.: Significa no antes de abril.
P.: Se adelantó un poquito.
G.G.: Las intenciones de la Fed no cambiaron. Varios funcionarios dijeron que junio era una fecha razonable. No tiene por qué pensar distinto.
P.: Los inversores tomaron muy bien los dichos de la Fed. ¿Es el punto final a las turbulencias derivadas del petróleo?
G.G.: Volvió el mercado de ida y vuelta. Cedió el pánico. Ya no es sólo un concurso de tiro al blanco. Y a medida que se acerque enero será más fácil apostar fuerte a favor. De no haber sorpresas crediticias, el camino volvió a despejarse.


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