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Diálogos en Wall Street
Resucitan Wall Street, el petróleo y las acciones de Grecia. La pregunta a Gordon Gekko: tres Aves Fénix aleteando al unísono... ¿no será demasiado?

Gordon Gekko: También rebotó Tsipras, el flamante líder griego.
P.: Chocó con la negativa cerrada de los alemanes...
G.G.: Eso Tsipras lo sabía. No tuvo éxito con el BCE. Y la posibilidad de emitir Letras del Tesoro de corto plazo -a modo de financiación puente hasta llegar a un acuerdo- es un engranaje clave en la estrategia de negociación que mostró Atenas. Sin el visto bueno de Draghi no será posible alcanzar la masa crítica.
P.: Ni despedir a la "troi-ka" como se pretende...
G.G.: A menos que se acepte entrar en un impago.
P.: En cuyo caso, como mínimo, la suba que produjo la Bolsa de Atenas -y los bancos griegos- será lo mismo que treparse a un acantilado hoy para largarse desde allí mañana. ¿Es el rebote, entonces, del gato muerto?
G.G.: Distingamos los rebotes. Grecia está en una nebulosa. Muy gaseosa, donde lo único sólido son los meteoritos que vienen de frente. Ya conoce mi posición sobre Wall Street. El mercado "bull" (alcista) allí está vivo, intacto, y mejor sustentado con el crudo a 50 dólares el barril que a 100, y con un horizonte de energía abundante y relativamente barata.
P.: Es curioso que se salude con algarabía la recuperación violenta del precio del crudo...
G.G.: Si usted toma la baja de la cotización como un indicador de debilidad de la demanda mundial y riesgo deflacionario es comprensible. Pero, ya lo hemos hablado, en esta coyuntura específica, el precio cae porque crece la oferta de crudo. Fíjese lo que dispara una reacción positiva: la merma en la contratación de equipos de perforación...
P.: La mayor reducción semanal desde 1987...
G.G.: Correcto. Y hoy la noticia que sumó otro empujón fue el anuncio de BP de un recorte del 13% en sus planes de inversión. La inconsistencia es notable. Es el achicamiento de la inversión, y los despidos del sector, y la promesa de una menor producción en el futuro, lo que levanta el precio spot del crudo y -como es nuestro indicador de vitalidad de la economía global- lo que nos lleva a pensar que la economía repuntará. En realidad es todo lo contrario. Qué mejor que la energía no costara nada.
P.: Aun así, usted pensaba que la Bolsa se iba a fortalecer cuando quedase claro que el petróleo hubiera encontrado un piso.
G.G.: Es lo que estamos viendo. Aclaro: este rebote viene muy bien para calmar los nervios sobre los riesgos crediticios.
P.: ¿Cree que ya está, que ya pasó todo, o al menos, lo peor; que el mercado petrolero encontró un equilibrio estable?
G.G.: Vamos en esa dirección. Menos inversión, menos equipos de exploración...
P.: Aunque no menos producción. No todavía.
G.G.: La producción continuará en alza, por un tiempo. Hay una inercia creciente que no se interrumpe de golpe.
P.: O sea, habrá más inventarios sobrantes...
G.G.: Sí, aunque la demanda de a poco empezará a ascender. Con la curva de futuros en contango (o sea, con precios más altos a mayor plazo) es negocio estoquear...
P.: Cuando las estadísticas nos recuerden que los inventarios trepan, ¿aguantará el petróleo sobre los 50 dólares?
G.G.: En el corto plazo, el crudo sobra. En el largo plazo, a 50 dólares (y también a 60) regresará la escasez. Entienda que lo que sobra es shale y un yacimiento de shale se agota rapidísimo, en un par de años. Hoy recién estamos dejando de invertir, pero el reloj ya está corriendo.
P.: Dos años es mucho tiempo para el inversor obsesionado con el día a día...
G.G.: Supongamos que el precio de equilibrio fuera de 70 dólares en 2017, con tasas cercanas a cero, y con capacidad de almacenamiento disponible, pagar 50 dólares es una bagatela. O taponar un pozo.
P.: Con el piso del crudo no muy distante, ¿vuelve el entusiasmo perdurable sobre Wall Street? Algo que persista más allá de un par de ruedas.
G.G.: La mesa está servida hace tiempo. Y éste es el mejor momento para picotear.

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