21 de abril 2015 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Wall Street en la montaña rusa. Ayer tocó una suba electrizante, gentileza del estímulo crediticio que lanzó China. Pero, ¿qué nos espera más adelante?

Periodista: China aportó buenas noticias y Grecia, más de lo mismo. Daba para un empate salomónico, pero Wall Street saltó al alza como un resorte. Después del duro castigo del viernes, las acciones subieron más del 1%. ¿Cómo interpretarlo?

Gordon Gekko:
No se gaste en demasía. Hace meses que estamos girando en torno a los mismos valores. El serrucho continúa...

P.: No está muerto quien pelea.

G.G.:
Eso desde ya. La tendencia se preserva, el mercado bull no ha sido desalojado. Y, más allá de todas las idas y vueltas, estamos a un tris de los récords.

P.: Grecia se complicó más. La tasa a tres años supera el 28%. Este jueves se reúne el eurogrupo y no hay ninguna evidencia de avance. ¿Cómo es que Wall Street se descomprimió de golpe?

G.G.:
No significa mucho ni es garantía de nada. Las autoridades chinas fueron muy agresivas y les ganaron de mano a las expectativas. El viernes sorprendieron con un paquete de medidas que favorecen la venta en descubierto...

P.: Y que tratan de pinchar el globo de la efervescencia en las Bolsas del continente (y de Hong Kong).

G.G.:
Correcto. Y, una vez mascado el freno, el domingo cambiaron el ángulo de las iniciativas. La economía se desacelera y la respuesta de política que tomaron es un recorte de un punto en los coeficientes de encaje. O sea, un aumento de la capacidad prestable de la banca.

P.: Uno piensa que el orden de los factores sí altera el producto. Por eso primero se lanzó la medida restrictiva, como para apaciguar los fervores. Y ahora tocó la mano de arena, el mayor estímulo crediticio.

G.G.:
Se podía haber anunciado todo junto, porque hay que pensar que las decisiones ya estaban tomadas. Pero, la secuencia permite transmitir un mensaje diferenciado. Las autoridades tienen dos preocupaciones: quieren lubricar el nivel de actividad económica, pero no inflar los valores en la Bolsa.

P.: ¿Cree que China podrá equilibrar la escena y, de alguna manera, "tapar" la impasse en Grecia?

G.G.:
China es una caja negra. No sabemos qué pasa allí dentro, y, por lo general, no necesitamos saberlo. Ellos se ocupan y se ocupan bien. No provocan zozobra fuera de sus fronteras. Así que los titulares que vienen de China, usualmente, duran un día o dos, y luego desaparecen. La trama de Wall Street no está muy atada a esos sucesos tampoco. No precisa seguirles el rastro.

P.: Tampoco hay gran interés en Grecia.

G.G.:
Europa está en las antípodas. Cuando ellos tienen un problema, nos enteramos todos. Suelen pasar a mayores antes de encontrarles remedio. No lo solucionan solos. El peligro los excede. Y los arreglos son parches que duran un tiempo acotado. Nadie estaba interesado en Grecia, ni siquiera las Bolsas de Europa. Pero la tensión escaló a un extremo, y el viernes hasta EE.UU. tuvo que meter baza para calmar los ánimos.

P.: ¿Cómo están las discusiones?

G.G.:
Quizás como el primer día. El Gobierno de Syriza es inasible. Si Bruselas no le facilita los recursos, Atenas irá al default. Alexis Tsipras está convencido de que es la mejor alternativa.

P.: A menos que se avenga a hacer las reformas que le piden sus socios.

G.G.:
Aunque diga que las hará, la confianza que despierta es cero coma cero. Si contra una mera promesa de reformas, Bruselas le libera financiación, Tsipras confirmará que tiene la sartén por el mango. Se gastará los fondos y volveremos a repetir el drama en pocos meses.

P.: ¿Entonces?

G.G.:
Siempre hablamos de la solución a la Chipre. Hoy (por ayer) Vitor Costancio, número dos del BCE, admitió la posibilidad de aplicar controles de capitales si Grecia los pide. Sin caja y en default, la única promesa electoral que Tsipras podrá cumplir será mantenerse en el euro. Y sólo podrá hacerlo si recurre a los controles. Cuando el cepo esté instalado -una cuestión de principios, no sólo técnica - ahí sí Grecia dejará de quitar el sueño.

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