Diálogos en Wall Street

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Hoy se conocerá el informe de empleo de septiembre. Excelente ocasión para tomarle el pulso a la economía de EE.UU., dice Gordon Gekko, y para despejar las dudas sobre su salud. Mientras tanto, gobierna el serrucho de la desconfianza y una volatilidad que no cede.

Periodista: Nuevo trimestre, nuevas esperanzas. Pero aún así cuesta que la Bolsa arranque con pie firme de una buena vez...

Gordon Gekko:
Es una de cal, otra de arena. El serrucho es la regla.

P.: A estos precios, estamos más cerca de serrucharnos el piso que la terraza. No es como para quedarse muy tranquilo.

G.G.:
Estamos abonados a una volatilidad elevada. Y no son sólo las cotizaciones. Es lógico, es una etapa de corrección.

P.: Tampoco se afianzan los indicadores económicos. La actividad titubea en los propios EE.UU. Un número bastante pobre del ISM manufacturero hoy les pasó factura a las acciones.

G.G.:
A la par, el gasto en construcción crece con fuerza y la venta de automóviles en septiembre resultó la más sólida desde 2015. Las ventas de las 4 x4 de Ford, por ejemplo, treparon el 23% respecto de un año atrás. La nafta barata no pasó inadvertida para los conductores...

P.: Sin embargo, la sensación que impera es de una debilidad en ascenso.

G.G.:
Sensación y temperatura no siempre coinciden. El segundo trimestre en EE.UU. terminó siendo muy firme aunque comenzó con flojedad. Y, contra esa vara, el tercer trimestre se desaceleró, sin duda. Empero, si los promedia y obtiene la velocidad de crucero, no es un mal registro.

P.: Mañana (por hoy), tendremos la lectura de la creación de empleo que, después de todo, es el indicador que concita el mayor interés. Agosto defraudó. Con 173 mil nuevos puestos de trabajo, se ubicó por muy por debajo de las expectativas ¿Habrá habido una mejoría en septiembre?

G.G.:
Deberíamos volver a situarnos sobre el umbral de los 200 mil empleos nuevos. Y, presumiblemente, también se revisarán las cifras de agosto hacia arriba. Con un ajuste importante. Es, al menos, el patrón observado en los últimos años.

P.: No sólo la Bolsa y los indicadores económicos denotan mucha volatilidad. Las opiniones dentro de la Fed también se enmarcan en esa tendencia.

G.G.:
La voluntad de la Fed es bastante estable y previsible. Las opiniones individuales varían más. En especial, si se las compara entre los distintos funcionarios. Aquí no rige el pensamiento único. El arco de posiciones es amplio.

P.: Charles Evans, de la Fed de Chicago, ha dicho que es pronto para la suba de tasas, que lo ideal sería dejarlo para mediados del año próximo. ¿No le llama la atención? Y Jeffrey Lacker, de la Fedde Richmond, en cambio, aboga por gatillar ya, en la reunión que viene dentro de cuatro semanas...

G.G.:
A decir verdad, esta dispersión no es novedosa. Lacker quería subir las tasas en la reunión que pasó. Lo sostuvo y votó en consecuencia. No tuvo quórum suficiente, por eso su iniciativa no prosperó.

P.: Lacker cree que es posible que la tasa aumente en octubre. ¿Pensará que las nueve voces que tuvo en contra el mes pasado habrán cambiado su parecer?

G.G.:
No necesariamente. Lacker puede ser un disidente solitario tenaz. Es lo que enseña la experiencia. Pero entienda la situación. Lacker y Evans representan los extremos de la discusión. Inclusive, en el último mítin surgió la sorpresa de un alto funcionario que propuso bajar la tasa de fedfunds por debajo de cero. Está claro, sin embargo, que la voluntad de la Fed no transita por ese carril.

P.: Hay que sopesar las opiniones. Y no confundirse en la dispersión.

G.G.:
Siempre fue así. Yellen manda. Y la mayoría, aunque discrepe, prefiere alinearse. Yellen ha dicho que puede haber suba de tasas en octubre. Será más fácil creerle si el informe de empleo es muy robusto. Si no lo es, si la data continúa siendo volátil, la duda se trasladará a diciembre. En la medida que los mercados recuperen la vertical, y la fibra interior, la Fed tiene todas las ganas de estrenarse antes que termine 2015. Y, si no es así, habrá que seguir posponiendo el despegue.

P.: El Fondo Monetario acaba de alertar sobre el riesgo de un accidente crediticio. Habló de la deuda corporativa del mundo emergente. ¿Cree que la Fed estará prestándole atención?

G.G.:
La Fed le está prestando más atención al mundo que lo que era normal antaño. Que mantenga apretado el botón de "pausa" no es casual.

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