... que mientras la política se convulsiona con la pulseada de fuerzas en el Congreso, los productores se debaten entre el clima, los mercados, y los incumplimientos oficiales. Aunque el tema del agua y lo que puede llegar a ocurrir con un otoño llovedor (como se prevé) es lo que concita el mayor interés, para los dirigentes la atención se divide entre esto y los movimientos en el tablero legislativo, al que consideran la última chance que queda como para contener el creciente malhumor del interior por la falta de respuestas y, a esta altura, por las permanentes demoras en la concreción de los compromisos asumidos. De hecho, el entrerriano Alfredo de Angeli ya alertó sobre el «empantanamiento» del acuerdo triguero en su provincia (se había comprometido la compra de 240.000 toneladas a precio «lleno» para exportar), y adelantó que «puede haber movilizaciones». El dirigente federado no dijo nada, sin embargo, sobre la excesiva discrecionalidad con la que se estarían seleccionando los productores en condiciones de recibir el «beneficio». Es que sobre las listas que el Gobierno le pidió a entidades y organizaciones comerciales, con los campos que cumplen los requisitos, parece que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, es el encargado de «tildar» quiénes sí y quiénes no. A su vez, el tema del agua no es menor debido a la altura que ya alcanzó el Paraná y también el Uruguay, mientras que el grueso de las lluvias recién se esperan en los próximos meses. Simultáneamente, la inacción sobre las inconclusas obras nacionales y provinciales del Río Salado (Canal Maestro) en territorio del gobernador Daniel Scioli (donde el actual ministro de Agricultura, Julián Domínguez, ostentó en épocas de Felipe Solá, justamente la cartera de Obras Públicas), causan alarma. Y no es para menos debido a los antecedentes del ingreso del Río V desde Córdoba en
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