- ámbito
- Edición Impresa
Diez visitas que no hay que dejar de realizar en Lisboa
Por su historia marcada por aventureros que se lanzaban a descubrir territorios, por sus castillos y plazas, por sus puentes sobre el Tajo y su asombroso Oceanario, por sus barrios laberínticos, sus calles estrechas y pintorescas donde marchan tranvías o se llega gracias a funiculares y elevadores, porque fue la cuna de Camoens, del poeta Fernando Pessoa y del Premio Nobel de Literatura José Saramago, por ese tango melodioso e introvertido que es el fado, por sus cafés y por tanto más que al irse llena de Lisboa provoca inmediatas saudades y las ganas de regresar.

Los dos están sobre el río Tajo. El Puente Vasco de Gama, con sus más de 17 km, es el más largo de Europa y fue construido en 1998 para la Exposición Universal y en homenaje a los 500 años de viaje a la India de Vasco da Gama. El Puente 25 de Abril es el puente colgante más largo de Europa y se lo compara con el Golden Gate de San Francisco, en EE.UU. Tiene dos alturas, la superior para autos y la inferior para trenes.
TRES BARRIOS IMPERDIBLES
La Alfama, El Chiado y Barrio Alto son inol-vidables. La Alfama, antiguo arrabal humilde de pescadores, que sobrevivió al terremoto de 1755. Calles estrechas y empinadas con vistas de postal. El Chilado, elegante y bohemio Monmartre de Lisboa con la mejor vida nocturna. El Barrio Alto, el mudo alternativo, cosmopolita, tiendas, librerías, restoranes, bares. No dejar de ir al café A Brasileira y sacarse una foto en la mesa donde hay una escultura del gran poeta Fernando Pessoa.
TRANVÍAS Y ELEVADORES
Los tranvías son una de las principales atracciones turísticas y un magnífico modo de ir por la ciudad. Otro de los encantos son los funiculares (semejantes a tranvías) que ayudan a subir las escarpadas y prolongadas pendientes. El Elevador de Santa Justa, el único que parece un ascensor, comunica la parte alta y baja de la ciudad; desde él se pueden ver las manzanas que se incendiaron en 1998; une el céntrico paseo de la calle de Santa Justa con la Praza do Carmo, junto a Museo Arqueológico.
LA EMBLEMÁTICA TORRE DE BELEM
Construida en 1515 en la desembocadura del río Tajo para defender la ciudad, fue luego centro aduanero y faro, y hoy Patrimonio Cultural de la Humanidad. La torre tiene cinco pisos y termina en una terraza; a ellos se accede por una escalera de caracol. En la planta baja o del Gobernador hay 16 cañones defensivos. Luego se pasa a fosos por donde se tiraba a los prisioneros. Las otras salas son la de los Reyes, la de Audiencias y la Capilla. No deje de admirar la Gárgola del Rinoceronte.
MONASTERIO DE LOS JERÓNIMOS
Fue encargado en 1501 por el rey Manuel I para celebrar el regreso de Vasco da Gama de la India, y se construyó en el lugar donde él se pasaba rezando con su tripulación antes de echarse a la mar. Hoy es Patrimonio de la Humanidad por orden de la Unesco. En la Iglesia de sorprendentes columnas están las tumbas de Vasco de Gama y de Luis de Camoens. Y en el Claustro, impactante por sus dimensiones y su perfección arquitectónica, está la tumba de Fernando Pessoa.
PLAZA DEL ROSSIO, LA MÁS ANIMADA
Esta plaza, en la zona Baixa, es el centro neurálgico de la ciudad. Allí está la estatua a Pedro IV, El Rey Soldado, y a sus alrededores abundan bares y restoranes, el Teatro Nacional Doña María II, que fue sede de la Inquisición desde mediados del siglo XVI, a su lado la estación de tren de 1887, cerca el Café Nicola, el más famoso de Lisboa.
CASTILLO DE SAN JORGE
Al estar en la colina más alta de la ciudad, en medio de los barrios Castelo y La Alfama, ofrece una vista panorámica de Lisboa y del río Tajo de las más bellas. El Castelo de Sao Jorge fue construido en el siglo V por los visigodos, agrandado por los árabes en el siglo IX, modificado por el rey Alfonso Enríquez. Allí se han encontrado restos fenicios, griegos y cartagineses. Tiene once torres, un pequeño museo, bar y restorán.
MONUMENTO A LOS DESCUBRIDORES
Construido en 1960 para conmemorar los 500 años del nacimiento de Henrique El Navegante, que fue el descubridor de las Azores, Madeira y Cabo Verde. En sus 52 metros de altura celebra a los audaces organizadores y conductores, a los marineros, patrones reales, y todos aquellos que participaron de la llamada Era de los Descubrimientos. El grupo escultórico tiene la forma de punta de carabela donde el Infante abre camino a personajes que tuvieron que ver con los grandes descubrimientos portugueses.
SANTA MARIA MAIOR, LA CATEDRAL
Llamada habitualmente Sé de Lisboa, fue construida en 1147; es la iglesia más antigua e importante de la ciudad, y ha sobrevivido a varias catástrofes naturales, como el gran terremoto de 1755. En el interior de su claustro se pueden ver restos romanos, árabes y medievales de diversas procedencias que han surgido en recientes excavaciones. En la parte superior se puede visitar el tesoro, que está compuesto por cuatro salas donde hay trajes, joyas y reliquias de diferentes épocas.
EL FADO TIENE SU MUSEO
Por todas partes suena el fado, esa bellísima música que habla del destino con una música nostálgica, y que es el símbolo sonoro de Portugal. Como el tango, nació en los arrabales y logró conquistar la ciudad. Tuvo en Amalaia Rodrigues a su más grande intérprete. Los barrios La Alfama, Mouraria y Alto tienen lugares dedicados al fado. En Largo do Chafariz de Dentro está el Museo del Fado, cuyas exposiciones muestran al visitante la historia del fado y los ambientes en que fue protagonista.


Dejá tu comentario