21 de octubre 2011 - 00:00

Dilma, sensata, contra el triunfalismo mundial

Washington - La comunidad internacional consideró ayer que la muerte de Muamar el Gadafi abrió un nuevo capítulo en la historia de Libia. Una de las pocas líderes en poner paños fríos a la noticia fue la brasileña Dilma Rousseff, quien afirmó que la muerte de un dirigente «no se celebra».

El presidente estadounidense, Barack Obama, afirmó estar «orgulloso» de la operación militar internacional en Libia al señalar, tras el deceso, «hicimos exactamente lo que dijimos que íbamos a hacer». «Estoy muy orgulloso del trabajo que hemos hecho en esta operación. Y estoy todavía más orgulloso de lo que los libios han conseguido», afirmó.

Fin de la guerra

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, apuntó por su parte que las noticias apuntan al «final de la guerra en Libia». Desde Francia, el presidente Nicolas Sarkozy afirmó que «la desaparición de Gadafi es un gran paso en la lucha llevada adelante por el pueblo libio para liberarse del régimen violento que le fue impuesto durante más de 40 años».

Como contrapartida, Rousseff afirmó que «Libia está pasando por un proceso de transformación democrática. Ahora, eso no significa que celebremos la muerte de cualquier líder que sea». «Es fundamental que se resuelvan conflictos por el método de la negociación, porque no es sólo la guerra en sí la que causa daños. Causa daño también la posguerra, el efecto de la destrucción sobre los pueblos y las naciones», declaró.

Agencias ANSA, Reuters y AFP

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