Diputados piden prolongar la siesta de invierno in eternum

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• COMO EN EL SENADO, OFICIALISTAS PREFIEREN QUEDARSE EN PROVINCIAS ANTES QUE ENFRENTAR BATALLAS EN LOS RECINTOS

El Congreso entró de pleno en el receso de invierno. Para el kirchnerismo podría decirse que esta nueva parálisis (ya es difícil contar cuántos períodos de inactividad hubo solo este año) es una bendición en sí misma. En medio de los tironeos por la estrategia del Gobierno en la negociación con los holdouts y la indefinición de qué sucederá en el Senado cuando llegue la próxima sesión y Amado Boudou deba (si decide presidir) enfrentarse con toda la oposición, lo mejor para muchos oficialistas es retirarse a la campaña en cada provincia y olvidarse de pagar costos políticos por los pedidos de Cristina de Kirchner. La mística, obviamente, no dura toda la vida.

En los últimos días hubo algunos movimientos casi protocolares en el Congreso, pero no mucho más que eso. Como cuando Boudou y Julián Domínguez, a la cabeza de una comitiva, recibieron al presidente de China, Xi Jinping.

Algo parecido sucederá hoy en Diputados cuando Domínguez le entregue a Alejandro Sabella y al cuerpo técnico un premio "al esfuerzo y al trabajo en equipo de la Selección nacional". Será en el Salón de Pasos Perdidos en medio de un ambiente calmo.

Domínguez se mueve en Diputados con la tranquilidad de quien ve por la ventana una tormenta que sólo azota al vecino. Pero eso no lo libera de algunos problemas. Esa cámara debe aprobar aún el proyecto que otorga inmunidad a los fondos de bancos centrales extranjeros en el país con la contrapartida de que cada uno de ellos le garantice lo mismo a los activos del BCRA en su territorio. Ese proyecto, que ahora se sabe fue bordado a medida del acuerdo con China, ya fue aprobado en el Senado; de hecho el Gobierno pagó allí el costo de pedirle al vicepresidente que no presidiera el recinto para acordar con la oposición la votación.

Antes de la despedida del invierno hubo despedidas con reuniones varias en Diputados. De allí salió un pedido sordo, que nadie reconocerá en público, para demorar lo máximo posible el retorno a los recintos. La intención es atender las campañas en cada provincia y venir a la Capital Federal en las mínimas ocasiones posibles. Despues de todo, hace tiempo que el kirchnerismo para aprobar sus leyes debe aceptar recibir malas noticias en medio de las sesiones a cargo de la oposición. Inclusive cuando convocan a sesiones especiales bloqueando así el debate de cualquier otro tema que proponga el resto de los bloques.

En medio de ese escenario hay dos fechas que preocupan. El próximo 30 está prevista la visita de Jorge Capitanich al Senado. La preocupación de Miguel Pichetto ese día no es la tormenta que deba enfrentar el jefe de Gabinete por los desaguisados de la deuda, el déficit creciente o la parálisis de la obra pública en el interior del país (tema que está haciendo crujir la moral interna) ya que Capitanich suele hacerse cargo de esos debates, El único problema es quién presidirá la sesión y para evitarlo nada mejor que postergar el evento. Sobre esto, de todas formas, aún no hay decisión.

En Diputados, Domínguez y Juliana Di Tullio sólo deberán arreglarse para votar la ley de Bancos Centrales.

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