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Divierte, aunque de Goldoni queda poco
La adaptación de Claudio Gallardou (también actor y director), destila humor porteño y pone en primer plano el histrionismo de los intérpretes, descuidando la intriga de «Servidor de dos patrones».
La intriga de esta brillante comedia de Carlo Goldoni (Venecia 1707, París 1793) se desdibuja un poco en la adaptación de Claudio Gallardou. El actor y director de La Banda de la Risa pone en primer plano el histrionismo de cada intérprete descuidando las ricas peripecias que ofrece la obra. Las breves rutinas cómicas que protagonizan diversos actores son recibidas con grandes carcajadas (Oski Guzmán, por ejemplo, brinda una desopilante imitación de Sandro mientras sufre por amor). Pero estos recursos traban, a veces, la dinámica de la pieza.
Hay una escena que rinde homenaje a los grandes capocómicos (Pepe Biondi, Luis Sandrini, José Marrone, Carlos Balá y Alberto Olmedo, entre otros) además de abundantes monólogos a público y otras tantas incursiones por la platea.
El clima es festivo, los chistes de marcado tono sexual y las bromas e insultos (Arlequino es tratado de «pelotudo» una veintena de veces) son los que hoy se pueden escuchar en cualquier esquina de barrio. Tal vez convenga, entonces, repasar el argumento: Clarice, hija del viejo Pantalone, está a punto de casarse con Silvio cuando irrumpe en escena su antiguo prometido, Federico Rasponi, al que todos daban por muerto. Pero, las apariencias engañan. Detrás de ese disfraz se oculta Beatriz, la hermana del muerto, que se hace pasar por él para cobrar la dote de Clarice y así poder huir con su amante, Florindo, acusado de haber dado muerte a Federico.
El rol de Arlequino (al que Goldoni bautiza Trufaldino) es encarnado por Gallardou con gran comicidad y desparpajo. Como es analfabeto y algo corto de entendimiento, cada vez que algún personaje le entrega cartas o dinero «para su patrón», el travieso sirviente se equivoca de destinatario.
La estupenda labor de todo el elenco, el refinado vestuario y el lirismo que aportan de las canciones de amor compensan las dispersiones argumentales. Este «Arlequino», de conducta desvergonzada y alegremente voluptuosa, parece destinado al público joven.
Con esta reposición (el espectáculo data de 1997) La Banda de la Risa celebra su 25º aniversario.


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