El mal trago del Gobierno en su frustrada salida a los mercados voluntarios de deuda acentuó el pesimismo en la plaza. Los operadores y analistas consideraban ayer que la lectura fue negativa y si bien pueden prevalecer otros factores que la atenúen, en el mercado paralelo debería sentirse cierta presión al dólar, dado que el futuro cambiario y el pago de la deuda no están todavía resueltos. La intención de volver a lanzar esta misma operación en un futuro cercano, frente a un mejor escenario, no alcanzará a convencer. Los negocios se verán afectados por las turbulencias de los mercados externos y la reacción negativa de los inversores ante la escasa adhesión que logró el Gobierno en su convocatoria a canjear el Boden 2015 por Bonar. Los resultados reflejaron que la adversidad no está tanto en el contexto internacional como en el perfil crediticio que arrastra la Argentina desde que, el 31 de julio, cayó en default. En las sociedades de Bolsa presumían ayer que la caída de las cotizaciones en pesos podría verse atenuada por el efecto cambiario que produce la suba del tipo de cambio en el mercado paralelo y el contado con liquidación. La desconfianza en la capacidad del Gobierno para resolver su problema cambiario y afrontar sus vencimientos de deuda sin financiamiento en dólares provocará una huida hacia el dólar, presionará el dólar "blue" y contribuirá a mejorar los precios en pesos de los activos argentinos.
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