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Docencia y juegos: nuevo modelo para la formación
El museo de Bellas Artes de Catamarca organizó un evento en el que los chicos relacionaban el arte con la gastronomía. Ésa es una de las muchas formas que familiarizan, a temprana edad, a los chicos con el arte.
La expansión del mercado empezó a gestarse en los años 80 y 90, por los precios exorbitantes de las subastas en los EE.UU., que difundieron la idea de arte como inversión y resguardo monetario, y la contribución de arquitectos y decoradores a la idea de que había arte más accesible. La difusión de las ferias contribuyó a este fenómeno, dando a los interesados más opciones y seguridad en sus propios criterios, al punto de que, en ferias recientes, los precios se exhiben junto a la descripción de las obras, una modalidad que hubiera parecido poco afortunada a las generaciones anteriores de galeristas.
Hoy por hoy, las muchas ferias que pueden verse -sólo en Miami hay veinticinco en diciembre -, son el laboratorio de experimentación de nuevas recetas para conquistar clientes. Mientras tanto, es en los Museos donde se generan los conceptos, y hacen que los artistas revaliden sus logros, aliados a veces con grandes marcas internacionales que asocian su nombre a artistas, movimientos y estéticas, como en el caso del Museo Saatchi de Londres. El tercer pie de este esquema son las subastas, que fijan los precios que después serán las referencias obligadas de las transacciones privadas. Así se llega a visualizar cuáles son los grandes cambios que revolucionaron la actividad, sin que el sector tradicional se debilite sino todo lo contrario, ya que incorporaron las nuevas técnicas de comercialización rápidamente. El mercado, tal como lo conocemos, sigue funcionando y aun creciendo, con los vaivenes típicos de las economías que lo contienen, mientras que las nuevas modalidades encuentran sus propios canales de expresión.
Otra figura - por cierto no reconocida en su justa dimensión pero que viene siendo de gran importancia en la expansión del arte en las nuevas generaciones-- son los docentes de plástica, tanto de escuelas primarias, secundarias y especializadas, que inculcan la pasión por las artes visuales a sus alumnos desde temprana edad, contribuyendo en mucho a insertar a los chicos y jóvenes en un mundo en el que el arte ya forma parte de su vida como coprotagonista, y no al que ingresa como miembro de una elite exclusiva en la edad madura. También los museos, en este terreno, realizan una labor encomiable con los chicos, no sólo en las capitales sino en ciudades mas alejadas.
Hace unos meses, el museo de Bellas Artes de Catamarca organizó un agradable evento de arte comestible donde los chicos relacionaban obras de arte con platos que elaboraban y comían. Su factotum, Julio Espeche, entusiasta responsable del Museo, contó que en una reciente inauguración, una niña de cuatro años le decía a su abuelo que quería un cuadro como regalo en su próximo cumpleaños, algo difícil de imaginar en una chica de esa edad dos décadas atrás.Este tipo de manifestaciones promete el advenimiento de una generación más familiarizada con el arte.


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