La documentación otorgada por la agencia de noticias Associated Press (AP)se basa en testimonios de sobrevivientes, fotografías e imágenes satelitales.
Las víctimas son miembros de la minoría religiosa yasidí, consideradas paganas y "adoradores del diablo" por los fundamentalistas sunitas.
Se trata de una masacre que el Estado Islámico no escondió y de la que incluso alardeó haciendo públicas en la red imágenes de las ejecuciones más atroces.
De las 72 fosas descubiertas hasta ahora, 55 están en territorio iraquí y 17 en Siria, algunas de las cuales se encuentran en zonas inaccesibles.
La falta de recursos y de personal, y el largo proceso para recuperar y reconocer los cuerpos, genera dudas sobre si en algún momento será posible llevar a la Justicia a al menos parte de los responsables. "Queremos sacarlos pero las autoridades nos responden que deben permanecer en espera de que llegue una comisión para exhumarlos", se lamentó Rasho Qassim, un hombre que en 2014 perdió dos hijos en la masacre a los yazidíes en las cercanías del Monte Sinjar, en el noroeste de Irak.
Otro habitante de la región, Arkan Qassem, contó haber observado desde lejos, con la ayuda de binoculares, cómo los yihadistas mataban sistemáticamente, durante seis días consecutivos, a los hombres del pueblo de Hardan. Los asesinados fueron sepultados después con las excavadoras.
Imágenes satelitales detectaron lugares en los que se realizaron las peores masacres, entre ellas, la de 600 detenidos, en su mayoría chiíta, de la prisión de Badush, cerca de Mosul. Otra matanza fue dirigida contra 400 miembros de la tribu Sheitat, cuyos cuerpos fueron encontrados en un pozo en la provincia oriental siria de Deyr az Zor. También fueron hallados unos 160 soldados sirios asesinados en la provincia de Raqqa.
Hasta ahora, la única sentencia emitida por una de las masacres del Estado Islámico es la del pasado 21 de agosto. Sobre la base de esa condena fueron ahorcados en la cárcel de Nassiriya 36 hombres acusados de haber participado en la muerte, en 2014, de más de 1.500 soldados de la base de Speicher, cerca de Tikrit, también ellos en su mayoría chiitas.
Debido a estos casos, los pocos cristianos que quedaban en la zona, entre ellos los asirios (uno de los primeros pueblos en abrazar el cristianismo) escaparon del país tras una serie de masacres perpetradas por la organización terrorista.
| Agencia ANSA y Ámbito Financiero |


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