En aquella película de 1988 Danny De Vito y Arnold Schwarzenegger interpretaban dos hermanos mellizos diametralmente opuestos en lo físico, moral y mental, y sin embargo atados a un mismo destino. En el mercado a veces vemos sucesos que aparentemente tienen poco y nada que ver entre sí, aunque los inversores responden a ellas de manera idéntica. Lamentablemente, Ucrania ha capturado los titulares en los últimos tiempos, al convertirse el enfrentamiento que mantiene con Rusia en una verdadera "espadas de Damocles geopolítica" que pende sobre Wall Street (la aparente presencia de tropas Rusas y la instauración del Servicio militar obligatorio, fueron la excusa favorita para explicar el 0,25% que cedió el Dow al cerrar en 17.079,57 puntos). Con una superficie de 604.000 Km cuadrados, un PBI de u$s 337 mil millones y una fuerte base industrial lo que más la asemeja a la Argentina (una superficie casi 5 veces mayor, un PBI de u$s 404 mil millones y una fuerte dependencia del sector agrícola) es la población en torno a las 44 millones de almas (en Ucrania mayoritariamente ortodoxos, en Argentina católicos). Pero cuando vemos la tasa de Riesgo País las dos encabezan la lista de los países más riesgosos: Argentina con 806 puntos y Ucraniana 11 puntos más (en más o menos, desde febrero están en el mismo nivel). Esta similitud se extiende al ámbito bursátil, donde (índices MSCI, los más relevante para los inversores institucionales internacionales) la bolsa Ucraniana medida en dólares avanza un 18,53% en lo que va del año, el 0,6% en los últimos tres meses y retrocede un 15,58% en agosto, frente a +14,19%, +1,69% y -13,49% de Argentina (ambas en el quinto superior de las bolsas ganadoras en 2014). ¿Qué es lo que une a estos países?. El default acotado de Argentina es asimilable a la cesación de pagos de Ucrania, cuya su deuda es casi exclusivamente con Rusia, y la suba accionaria en ambos países es placible de ser vinculada al 40% que pierde la Grivna frente al dólar y al 31% que cede el peso en lo que va del año (los dos mayores devaluadores de 2014). Uno por default, otro por guerra (roguemos que no corra la sangre), dos hermanos en desgracia.
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