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Duvalier muestra su juego y busca volver al poder
El exdictador Jean-Claude Duvalier saluda a sus simpatizantes desde el balcón del hotel en el que se aloja en Puerto Príncipe. Quiere regresar al poder, pero lo jaquean causas judiciales por corrupción y violaciones a
los derechos humanos.
«Necesitamos hacer todo para que las elecciones sean anuladas y se realicen nuevas elecciones en las que Duvalier pueda presentarse», dijo ayer Henry Robert Sterlin, un exembajador haitiano en Francia que se presentó como vocero de «Baby Doc».
Esa revelación coincidió, sugestivamente, con confusas declaraciones de la comisión electoral, que parece desafiar a la Organización de Estados Americanos (OEA) en sus denuncias de fraude en la primera vuelta electoral del 28 de noviembre (ver nota aparte).
Nostalgia
Después de una eventual declaración de nulidad de esas elecciones, «¡bingo!, sería elegido», agregó Sterlin.
Pese a la crueldad de su régimen, Duvalier tiene a su favor la nostalgia de un sector de la población por una era de mayor orden, además del desconocimiento de los jóvenes que no vivieron esa era, alrededor del 60% de la población.
«Se quedará en Haití para siempre, es su país. Y participará en política. Es su derecho. Un político nunca muere», aseguró, por otra parte, Reynold Georges, uno de los abogados de Duvalier, terminando de mostrar un juego político que mantenía intrigados a los analistas, al Gobierno local y a la comunidad internacional.
Es más, trascendió que su antigua casa está siendo reformada para un inminente traslado de la familia.
Desde su regreso a Puerto Príncipe, Duvalier se ha limitado a decir que ha vuelto «para ayudar» a los haitianos tras el terremoto que devastó el país hace un año.
Según Georges, el extirano tiene un pasaporte vigente de Haití y no tiene prohibido salir del país.
El regreso del hombre que gobernó impiadosamente el país entre 1971 y 1986 causó una gran sorpresa, tras 25 años de exilio en Francia y en momentos en que el país intenta recuperarse del terremoto de enero de 2010 que dejó 316.000 muertos y está sumido en una crisis política desencadenada tras la primera vuelta de las elecciones.
El martes, Duvalier fue llevado a comparecer ante la Justicia, donde se lo acusa de corrupción y de haber desviado fondos públicos durante su Gobierno, que asumió con apenas 19 años tras la muerte de su padre, François «Papa Doc» Duvalier. Éste había sido elegido presidente en 1957, y en 1964 inauguró una dictadura que, prolongada en su hijo, dejó un saldo de entre 30.000 y 60.000 muertos y unos 100.000 exiliados.
Como su progenitor, «Baby Doc» se deshizo de la oposición, ordenó medidas drásticas contra los disidentes y saqueó el Tesoro del país más pobre de América.
La policía secreta leal a la familia Duvalier, conocida como los «Tonton Macoutes» y, tras la sucesión familiar como los «leopardos», fue la encargada de eliminar a los opositores.
Imputación
Georges acusó a la actual presidente, René Préval, de ser el responsable de las acusaciones de corrupción contra su cliente.
«Los hechos han prescrito. No podemos volver a estas cosas, está defendido por la ley. Esto es persecución», afirmó el abogado. En Haití la ley establece en diez años el plazo para la prescripción de los delitos, algo cumplido en este caso por Duvalier durante su exilio. En cambio, los delitos de lesa humanidad, imprescriptibles, podrían complicar más su situación.
En ese sentido, cuatro haitianos demandaron ayer al exdictador por tortura, exilio forzado y detención arbitraria.
La periodista Michèle Montas, exportavoz del secretario general de la ONU Ban Ki-moon, informó que se interpusieron demandas penales contra «Baby Doc» por «secuestro arbitrario, exilio, destrucción de bienes privados, tortura física y moral y violación de derechos civiles y políticos».
La posibilidad de que sea procesado es alentada por organismos internacionales de derechos humanos, pero podría resultar en una severa complicación política.
Agencias AFP, Reuters, EFE y ANSA


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