Échale la culpa a Río

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Si el martes decimos que el Merval se había plegado a la recaída en Europa -mientras en América se trabajó con aumentos-, ya lo de la víspera trascendió inclusive a la nueva debilidad de la eurozona, que se movió con suma desconfianza, por lo que puedan llegar a anunciar en los dos siguientes días.

En tanto, el Dow Jones se pasaba la rueda caminando por la cornisa de los dos signos y en titubeos típicos -también- de cuando los operadores se dividen en las expectativas. Baja tensión corriendo por toda la línea de energía bursátil global, que arribó a San Pablo dejando en el Bovespa el 1,5 por ciento de rebaja. En tal caso, probablemente acusando recibo de la mala información económica que se diera a conocer.

Y es por tal sendero donde puede hallarse un causal extra, para que lo hecho en el recinto del Merval pueda conseguir justificativo. Indicador local que se despidió de la muy corta semana, vulnerando con total fragilidad el piso de los «2.600» puntos, llegando a mínimo de «2.555» unidades y cerrando apenas por encima de ello, con «2.558». Esto arrojó un descenso ponderado del 2,2 por ciento, mucho más notorio que sus colegas de actividad.

Solamente «15» alzas, contra «56» papeles bajando y ninguna líder obteniendo el signo positivo. G. Galicia, Tenaris, Pampa, títulos que son columna del índice, sufriendo normas de consideración. Y con total negociado reuniendo no más de 35 millones de pesos efectivos.

El «parate» brasileño, en sus indicadores económicos, tiene que haber pesado en la debilidad bursátil local. «Échale la culpa a Río», película de moda. Y la Bolsa, aplastada.

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