4 de junio 2015 - 00:00

EE.UU. dice que mató a 10.000 yihadistas

 Washington - Un día después de la conferencia que reunió en París a todos los países que apoyan con aviones, tropas y dinero a la coalición internacional que combate al EI, y que cerró con una dura crítica a la estrategia por parte de Irak, el subsecretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, sostuvo que en los nueve meses de bombardeos murieron más de 10.000 miembros de la agrupación terrorista.

"Hemos visto enormes bajas en Daesh (acrónimo árabe del EI), más de 10.000 desde el comienzo de esta campaña, y esto acabará surtiendo efecto", declaró Blinken a medios franceses, pero no precisó si hablaba de Irak, de Siria o de ambos países.

La veintena de países y organizaciones internacionales presentes en la capital francesa dieron su apoyo el martes al plan militar del primer ministro iraquí, Haider al Abadi, para reconquistar la provincia occidental de Al Anbar, en manos de los yihadistas. Los asistentes instaron, además, al mandatario iraquí a llevar a cabo reformas políticas para integrar mejor a la minoría sunita marginada.

Respecto de la estrategia de la coalición, que no consiguió detener el avance del EI pese a sus 4.000 bombardeos en nueve meses, Blinken afirmó que había conseguido "importantes avances".

Pese al optimismo expresado por los funcionarios de Estados Unidos, el Gobierno sirio interpretó ayer la reunión en París como un nuevo "fracaso" en la lucha de Washington y sus aliados contra el EI. "Mientras el Ejército sirio combate el terrorismo, el Gobierno francés, motivado por intereses materiales y su herencia colonialista, trabaja para socavar nuestros esfuerzos e incluso envía apoyo militar a grupos terroristas. Eso los hace cómplices del derramamiento de la sangre siria", sentenció una fuente de la Cancillería siria.

El funcionario agregó que resultó "sospechoso" que países como Arabia Saudita, Turquía y Qatar participaran en la reunión de París, ya que "todo el mundo sabe de su papel destructivo, que se manifiesta proporcionando todo tipo de apoyo a las organizaciones terroristas armadas y facilitando su entrada a Siria". Desde el principio de la guerra civil siria en 2011, Damasco acusa a estas potencias regionales y a las occidentales de financiar y armar a muchas de las milicias opositoras para derrocar al Gobierno. La internacionalización del conflicto profundizó la violencia y expandió los combates, que ya dejaron al menos 220.000 muertos y cerca de la mitad de la población desplazada o refugiada en países vecinos.

Agencias AFP, ANSA y EFE

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