7 de abril 2011 - 00:00

EE.UU. insiste con valijas y volver a entrenar

El general Douglas Fraser, titular del Comando Sur del Ejército estadounidense, reclamó al Gobierno argentino la devolución del equipo militar incautado en febrero pasado en un operativo en Ezeiza. «El Gobierno argentino sigue reteniendo esos equipos a pesar de que un juez declaró que no era un problema aduanero y no había una violación de leyes. Así que esperamos que el Gobierno argentino devuelva esos equipos», dijo Fraser en una entrevista del canal CNN en español.

La valija verde con equipos de comunicaciones, teléfonos satelitales y otros pertrechos que forman parte de la dotación personal de los nuevo miembros de las fuerzas especiales estadounidenses que iban a oficiar de instructores de la Policía Federal fue secuestrada por la Aduana y quedó en su custodia.

El incidente diplomático comenzó el 10 de febrero con el arribo a Ezeiza del avión C-17 de la Fuerza Aérea estadounidense; el Gobierno desplegó un operativo de inspección con ribetes de «brigada de fondeo», como se conoce en el ambiente aduanero la pesquisa exhaustiva en búsqueda de materiales ilegales. La presencia activa del canciller en el operativo revistió al caso de tono político. El secretario de Planeamiento del Ministerio de Seguridad, Gustavo Sibilla le había dado conformidad a la ejecución de la Fase II de Intercambio sobre Rescate de Rehenes entre el Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF) y expertos militares estadounidenses, «en una nota que firmó el 7 de febrero de 2011 dirigida al agregado de defensa, coronel Mark Allcott.

En las declaraciones a CNN, Fraser, que aclaró que «las relaciones» con la Argentina «siguen siendo positivas», admitió que el tema de los equipos y pertrechos retenidos «ha generado algunas restricciones en la interacción con las Fuerzas Armadas argentinas». No detalló el alcance de esas restricciones; el Comando Sur tiene una serie de programas de instrucción e intercambio de oficiales y suboficiales para las Fuerzas Armadas de la región, también mecanismos de venta de material bélico a precios menores (Foreign Military Sales, FMS) y esquemas de financiamiento beneficiosos para esas operaciones (Foreign Military Financing, FMF). «Cada ejercicio, programa y operación que conducimos en la región, aumenta el entrenamiento conjunto de nuestras fuerzas, mejora nuestra habilidad para trabajar con socios militares de la región y amplía las capacidades de nuestros socios para confrontar los desafíos a la seguridad regional», dijo Fraser el 30 de marzo ante el Comité de Defensa del Senado estadounidense. La preocupación del Pentágono es por el riesgo de vulneración que corre el software de encriptación que poseen los equipos de comunicaciones y los teléfonos satelitales. Son claves secretas en uso dentro de la defensa global estadounidense, que ya se deben haber condenado y modificado y, lo que es más importante, la generación de nuevos algoritmos de encriptación, toda una maniobra que implica enormes recursos dada la sensibilidad del sistema.

«Este ejercicio (por los cursos) fue aprobado con antelación. Nosotros declaramos todos los elementos, no de manera específica, pero de acuerdo con las prácticas previas con el Gobierno argentino», manifestó el general. «Nos sorprendió cuando confiscaron estos equipos. Estamos trabajando con ellos para que los devuelvan a los Estados Unidos», agregó.

La Casa Rosada sostiene que el material incautado no figuraba en la lista previamente remitida por Washington. El caso terminó en la Justicia, pero luego el juez en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky resolvió archivar el caso por inexistencia de delito, en razón de que todos los testigos que declararon en el expediente afirmaron que nunca hubo intención de ocultar los elementos no declarados ni de engañar a los inspectores que los revisaron. El caso ha quedado a resolución de un tribunal administrativo de la Aduana, como una presunta «infracción aduanera.

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