8 de abril 2011 - 00:00

EE.UU. le respondió a Correa y echó al embajador ecuatoriano

Washington y Quito - El Gobierno de EE.UU. le pagó ayer al de Ecuador con la misma moneda y declaró persona non grata al embajador ecuatoriano ante la Casa Blanca, Luis Gallegos, quien debe abandonar el país en el menor tiempo posible, tal como sucedió antes con la embajadora norteamericana en Quito, Heather Hodges.

El secretario de Estado adjunto para América Latina, Arturo Valenzuela, a su regreso de un viaje que hizo a Tijuana (México) y a San Diego (California), citó ayer a Gallegos para informarle de la decisión, basada en el artículo 9.1 de la Convención de Viena.

La «injustificada» medida tomada por el Gobierno de Ecuador de declarar el martes persona non grata a la embajadora Hodges «no nos dejó otra opción que tomar esta medida recíproca», dijo el portavoz para América Latina del Departamento de Estado, Charles Luoma-Overstreet.

Hodges, una de las diplomáticas «más experimentadas y con más talento» del Gobierno de EE.UU., según el Departamento de Estado, fue vetada por el Gobierno de Rafael Correa en respuesta a un cable diplomático filtrado por WikiLeaks en el que la embajadora informaba a Washington sobre la corrupción en la Policía ecuatoriana y especulaba con la posibilidad de que el presidente Correa fuera cómplice.

Estados Unidos suspendió también la reunión del diálogo bilateral con Ecuador que iba a celebrarse en junio, indicó Luoma-Overstreet.

Se trata, no obstante, de una consecuencia esperada ante un nuevo escenario de tensiones entre ambos países y ante una medida considerada muy «seria» en el mundo diplomático como es la de declarar a un embajador persona non grata.

La reunión ahora suspendida podía haber servido para que el Gobierno de Ecuador defendiera la necesidad de una extensión de las preferencias arancelarias que vencieron el 12 de febrero.

La suspensión de esas consultas «impide el progreso que esperábamos poder hacer en este diálogo en varios asuntos, incluidos los temas comerciales y económicos», dijo el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, en su rueda de prensa diaria.

EE.UU. espera que el daño que causó la decisión ecuatoriana en las relaciones no sea irreparable, aunque sugiere que no será tan fácil normalizarlas. El Departamento de Estado indicó que está «interesado en una relación positiva con Ecuador», aunque «la lamentable e injustificada decisión de declarar a la embajadora Hodges persona non grata tendrá que ser tenida en cuenta de aquí en adelante».

No es la primera vez que Ecuador recurre a una medida así. Correa expulsó a tres diplomáticos estadounidenses desde que llegó al poder en 2007. En 2009 expulsó a dos funcionarios a los que acusó de entrometerse en los asuntos de la Policía.

El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, consideró «absolutamente explicable» la decisión de EE.UU. y expresó su confianza en que se pueda mantener la «cordialidad» entre ambos países.

Para Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, la medida del Gobierno de Barack Obama «no refleja un deseo de tener una confrontación con de Correa, sino simplemente una respuesta acorde con las normas diplomáticas».

Reiteró que la decisión de Ecuador de expulsar a Hodges «es bastante seria y sus preocupaciones sobre el cable diplomático podrían haber sido manejadas de manera diferente».

En tanto, el influyente legislador demócrata Eliot Engel dijo que la actitud ecuatoriana diluía la posibilidad de que el Congreso estadounidense renueve las preferencias arancelarias otorgadas a productos andinos (ATPDEA), vigentes desde 2002 como una compensación por la lucha antidrogas.

En tanto, la ministra de Política Económica de Ecuador, Katiuska King, estimó que ello afectaría a sólo el 5% de las exportaciones que se dirigen al mercado norteamericano, que en 2010 alcanzaron en total a 6.047 millones de dólares.

Agencias EFE, DPA y AFP

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