En Washington reinan el enojo, la frustración y el desconcierto. Pero sobre todo hay una sensación de desamparo que la "capital del mundo" no sentía desde hacía años. ¿Cómo pudo suceder, por qué salió todo tan mal? Sólo hay una cosa que no puede hallarse nunca en Washington: autocrítica.
"Espero que lo sigamos hasta el fin del mundo", dijo enojado el senador republicano Lindsey Graham. Su colega demócrata Chuck Schumer también se mostró furioso: "Lo realmente molesto es que Vladimir Putin le ofrezca ayuda a Snowden", afirmó.
Pero nadie en Washington se anima a decir con qué asustarían a Rusia o a China. Las relaciones con ambos países se encuentran congeladas. La última ofensiva de conquista del presidente Barack Obama con su par chino, Xi Jinping, no tuvo un efecto decisivo. La agencia estatal china Xinhua calificó a Estados Unidos como el "mayor canalla de estos tiempos", un tono que hace tiempo no se escuchaba.
Estados Unidos arriesgó mucho: desde hace años denuncia a viva voz ataques de hackers chinos y espionaje industrial. Y finalmente llegó el día en que Snowden demostró que el país interceptó datos de la universidad china en Hong Kong. Son revelaciones delicadas, que en la discusión pública Washington prefiere esconder bajo la alfombra.
De hecho, los medios estadounidenses están actualmente menos pendientes de la recopilación de datos en todo el mundo por parte de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) que de los enojos y las críticas que eso generó. Desde hace tiempo que el tema es el "caso Snowden". La autocrítica por la sorprendente dimensión de la vigilancia es actualmente una rareza en Washington. Para los políticos estadounidenses Snowden es un traidor y punto.
El Gobierno de Obama pidió desesperado a todos los países que podrían otorgarle asilo al extécnico de los servicios secretos que le nieguen refugio. Pero las chances de que Ecuador, Venezuela o Cuba contemplen esta posibilidad son mínimas.
Un ejemplo de la difícil situación en la que quedó Estados Unidos es un dato dado por The New York Times: Obama hasta el momento no se contactó personalmente con ningún líder político extranjero para pedir ayuda y se fue informando de la situación a través de sus asesores de seguridad.
| Agencia DPA |


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