Barack Obama ha descartado el envío de tropas terrestres a Siria, una decisión que busca evitar repetir lo que considera errores cometidos en Afganistán (2001) e Irak (2003). Sin embargo, las denuncias sobre posible uso de armas químicas por parte del régimen de Bashar al Asad podría llevarlo a decidir bombardeos selectivos para debilitar a las fuerzas del régimen y ayudar a los rebeldes, a los que también podría armar. Una nueva señal de la inquietud de EE.UU. la dio el sábado un comunicado del Departamento de Estado, que se declaró consternado por los espantosos ataques oficialistas en la ciudad siria de Al Baida del pasado jueves 2 de mayo en los que habrían muerto más de 100 personas.
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